El esperado debut de Munetaka Murakami con los Medias Blancas de Chicago no decepcionó.
El tercera base japonés, apodado el «Baby Ruth japonés», demostró su inmenso poder con el madero el pasado viernes al impulsar dos carreras en su primer encuentro.
Grandes Ligas
En un duelo de spring training frente a los eternos rivales del equipo, Murakami se fue de 4-2, dejando claro que su transición al béisbol de las Grandes Ligas ha comenzado con el pie derecho.
Lo más impresionante de su actuación fueron sus «contactos de oro». El japonés no se atemorizó ante una recta de más de 95 millas, respondiendo con batazos que alcanzaron velocidades de salida de 105 y 108 millas por hora.
Este despliegue de fuerza confirmó por qué era el hombre que todos querían ver en el terreno, proyectando que su impacto en la alineación de Chicago será inmediato gracias a su capacidad para castigar la bola.
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KLK Murakami
Sin embargo, Murakami no solo ha sido noticia por su rendimiento deportivo. Con apenas unas semanas de haber aterrizado en los Estados Unidos, el cañonero de 26 años ya ha comenzado un sorprendente proceso de «dominicanización».
Jerga dominicana
Recientemente, llamó la atención de todos al demostrar un dominio inesperado de la jerga dominicana, lo que ha generado una conexión instantánea con la fanaticada y sus compañeros latinoamericanos en el camerino de los Medias Blancas.
Consultado
Durante una sesión de entrenamientos, al ser consultado sobre qué palabras dominaba en español, Murakami sorprendió a la prensa al responder con términos puramente dominicanos en lugar de las frases básicas de cortesía.

Con una sonrisa, soltó un fluido “¡KLK!”, seguido de “degranao”, “tranquilo” y el “ya”.
Respuesta
Su respuesta provocó carcajadas inmediatas entre los presentes, evidenciando que sus compañeros, expertos en el argot popular, han sido sus principales maestros de idiomas en estos primeros días.
Este debut confirma que Munetaka Murakami no solo proyecta impactar las Grandes Ligas con su bate, sino también con su carisma arrollador.

