Para hablar sobre seguridad y defensa, Hipólito Mejía y Danilo Medina utilizan frases huecas. En realidad, están comprometidos a dar continuidad a la coerción de clase y al desconocimiento del papel de garantes de la soberanía nacional que corresponde a las Fuerzas Armadas. Entre los planes de esos candidatos no figura el de cohesionar las instituciones a través de principios y valores. Se proponen continuar fomentando la formación de grupos para el activismo politiquero y el tráfico de influencia.
En el caso de Hipólito Mejía, durante su gestión la alta oficialidad se constituyó en un clan de acólitos del gobernante. Pedro de Jesús Candelier, por ejemplo, se pronunció contra Leonel Fernández y Danilo Medina (quien lo había nombrado jefe de la Policía casi dos años antes de que Hipólito Mejía lo confirmara en el cargo). Dijo que, en el período 1996-2000, ambos retrasaron el proceso de modernización de la Policía.
En las Fuerzas Armadas, los jefes de Estado Mayor, (Virgilio Sierra Pérez, Eurípides Uribe Peguero, Jorge Radhamés Zorrila Ozuna ) se identificaron incluso como partidarios de la reelección.
El expresidente dijo el pasado viernes que, si vuelve a ser presidente, actuará con firmeza y sin contemplaciones para depurar las Fuerzas Armadas. Afirmó que en Estados Unidos hay información no publicada sobre el caso de Quirino Ernesto Paulino Castillo. Reveló que al exmilitar condenado por narcotráfico se le venía dando seguimiento dos años antes de su apresamiento en diciembre de 2004. ¡Era investigado durante su gobierno y fue reintegrado al Ejército y ascendido de rango!
Lo que Mejía no dice, es más comprometedor que el real o supuesto informe sobre el caso Quirino. ¡Apañar lo podrido es inútil, porque el hedor delata su presencia!
En cuanto a Danilo Medina, se comprometió a mantener los privilegios de la claque militar allegada a Leonel Fernández….
Los corruptores suelen utilizar el clientelismo y el chantaje, porque, en esencia, son corruptos…

