Opinión

La carta del Episcopado

La carta del Episcopado

Las cartas que periódicamente publica el Episcopado Dominicano suelen ser tímidas en las críticas para no ofender a los que detentan el poder político y económico del cual los propios obispos muchas veces forman parte.

Sin embargo, el mensaje distribuido a propósito del 27 de febrero, es, sin dudas, uno de los más duros de los últimos años.

Y no es para menos. El país es como un barco sin rumbo en medio de una tempestad, sin timón ni capitán. El país es un desastre. Es como si no tuviéramos gobierno. Corrupción administrativa, violencia, drogas, degradación moral, desempleo, hambre, miseria y muerte. Crisis económica y crisis moral. Ésas son las características de la República Dominicana de hoy.

Arturo Martínez Moya, coordinador del equipo económico del PRD, leyó un párrafo de la carta de la Conferencia del Episcopado Dominicano que llamó la atención de todos los presentes en la reunión que se realiza cada lunes en el Instituto de Formación Política José Francisco Peña Gómez que preside Hipólito Mejía.

Dice el documento: “Una economía manejada de forma irracional, con un Estado débil a la hora de priorizar sus políticas económicas de cara a los más empobrecidos de nuestra sociedad y ala bien común, tiene como consecuencia el aumento del hambre, la desnutrición, las enfermedades, en una palabra, una baja calidad de vida y un crecimiento de la marginación de las grandes mayorías de la población, creando cada vez más, nuevos sectores de miseria en los pueblos y ciudades de gente sin acceso a la alimentación, a la salud, a la educación y a las fuentes de trabajo. Además estimulando el éxodo doloroso, a veces cargado de luto, de dominicanos y dominicanas que se lanzan a playas extranjeras buscando bienestar”.

Da en la diana la carta del Episcopado cuando habla de “una economía manejada de forma irracional” (Que carece de razón, según el mataburros de la Real Academia de la Lengua. Bestia, bruto, animal, salvaje, desaforado, incongruente,  absurdo, ilógico,  inverosímil, descabellado, desproporcionado, despropositado, impertinente, disparatado, irrazonable, inconcebible, injusto, desatinado, desatentado, inadmisible, incomprensible, inexplicable, sin pies ni cabeza, según el diccionario Océano de Sinónimos y Antónimos)

Tiene sobradas razones la Iglesia Católica cuando dice que la economía es “manejada de forma irracional” por el gobierno que construye un Metro y anuncia otras líneas sin que se corresponda con las necesidades del desarrollo.

De manera irracional, como bien dicen los obispos, el presidente de la República creó un déficit de 55 mil millones de pesos el año pasado para comprar su reelección sin importarle el costo que tendría que pagar el pueblo que ahora padece pobreza y hambre.

De manera irracional, el gobierno gasta el dinero de nuestros impuestos nombrando a cientos de tránsfugas en cargos públicos con salarios millonarios mientras los médicos reclaman aumentos justos de salarios, mientras no hay luz eléctrica ni agua potable.

Tan irracional es el manejo de la economía, que el déficit ya supera los 65 mil millones de pesos, y dicen los economistas que al final del año superará los cien mil millones, generando un empobrecimiento extremo que pone en riesgo la  gobernabilidad.

Como dice la Iglesia Católica –lo repito-, esa irracionalidad gubernamental “tiene como consecuencia el aumento del hambre, la desnutrición, las enfermedades, en una palabra, una baja calidad de vida y un crecimiento de la marginación de las grandes mayorías de la población…” No lo dice un dirigente de la oposición; lo dice la Iglesia, los obispos, que no pueden ser acusados de comunistas.

Y  dicen más. Dicen que el gobierno ha debilitado el Estado. Ha debilitado el Estado  patrocinando el peculado y las violaciones sistemáticas a las leyes y la Constitución. Este gobierno ha recaudado cientos de miles de millones de pesos en impuestos. Sin embargo, nadie sabe en qué lo ha invertido. Las obras de bien social no están en ningún lado. Y, por si fuera poco, el gobierno les debe a todos los contratistas del Estado, a los suplidores y productores agrícolas. El gobierno le debe a las siete mil vírgenes.  La Iglesia habla de “una política impositiva que presiona los sectores medios de la población y que merma su nivel de vida”.

Pero eso no es nada, el gobierno  sigue endeudándonos,  sin medir las consecuencias. Tan irracional es, que no tomó medidas  que evitaran el peso devastador de la crisis  mundial. Al contrario, irracionalmente dijo que la economía del país estaba blindada.  Pero ocurre que los únicos que tienen su economía blindada, a prueba de todo,  son los funcionarios. Pero a la economía de los pobres, una  brisa la derriba.

La carta de los obispos bien puede ser considerada un documento imprescindible para los historiadores a la hora de juzgar al gobierno del PLD y del presidente Leonel Fernández.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación