Se llama Bibiana y su apellido es Aído. Es la flamante ministra de Igualdad del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en el reino de España. En la celebración del día de las mujeres, la ministra dio a conocer la propuesta de reforma a la ley del aborto que incluye el derecho a abortar a partir de los 16 años sin el consentimiento de sus padres. Pero bueno, ¿y qué tiene que ver la igualdad de los varoncitos y de las hembritas con el aborto?
Por supuesto, en el acto institucional para celebrar el Día, Rodríguez Zapatero respalda la reforma de Bibiana, a la vez se confiesa, una vez más, sentirse feminista y promete que no habrá un paso atrás en materia de igualdad. Ahora se explica lo de la igualdad, ¡!los varoncitos parirán!!
La vicepresidente Maria Teresa Fernández de la Vega anunció que la presidencia española de la Unión Europea del primer semestre del 2010 buscará hacer de la igualdad una política común. El otro que no podía faltar a la celebración es Pedro Zerolo, concejal del Ayuntamiento de Madrid, socialista, homosexual y presidente de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas. Es un asunto de igualdad.
Mientras, en Afganistán las mujeres han salido a las calles con velos de color azul para pedir paz con justicia. Quieren acceso a la educación, la sanidad y el empleo. A propósito de Zerolo, en Afganistán, los talibanes aplican la pena de muerte a los homosexuales.
En República Dominicana las mujeres en su día internacional, demandaron la inclusión de los derechos de la mujer en la propuesta de reforma constitucional a discutirse en el Congreso Nacional. ¿Por qué no una Constitución para varoncitos y otra para hembritas?
En San Petersburgo las comunistas también han celebrado el Día de la Mujer Trabajadora y han pedido dos monumentos. Uno para la amante de Lenin, Inessa Armand y el otro para la esposa, Nadezhda Krupsya. Dicen las comunistas trabajadoras que Nadezhda simboliza la paciencia, el confort y el cuidado del hogar familiar, mientras la ruso-francesa Inessa sería la sexualidad, la feminidad y la pasión. En Rusia habría que hacer tres constituciones. Una para varoncitos, otra para la mujer-pasión y otra para la mujer-paciencia.
Parecería que la condición de la mujer depende de la geografía. Los rusos aprendieron a amar las estatuas con los zares y los comunistas, los españoles llevan unos años amando lo ambiguo, los afganos quieren paz y los dominicanos llevan, desde su independencia, jugando con unas leyes que nadie cumple.
Dice el filósofo español Gabriel Albiac que el feminismo es la genitalización del pensamiento. Habría que agregarle que también lo profesionaliza.
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