Ignorantes de la magnitud de la epidemia de cólera, estos habitantes del sector Los Cocos, en La Ciénaga, comparten en una de sus polvorientas calles. Este paupérrimo barrio de la margen occidental del río Ozama siempre ha sido noticia, tanto por el alto índice de delincuencia como por la vulnerabilidad de su gente a las enfermedades y a los fenómenos naturales.

