Aunque hace mucho frío, Enrique ha decidido darse un paseo por el campo.
A la orilla del camino oye un gorjeo extraño.
– ¡Vaya! -dice-. Normalmente las cornejas vuelan muy alto, por encima de los árboles.
Intrigado se acerca y . ¡sorpresa!, ve una corneja pequeñita, que está muy atemorizada.
– Parece que está herida. La tiene que hacer atropellado un coche . O quizá la haya atacado un halcón.
El pájaro no puede volar. Parece que está suplicando ayuda con sus ojos.
– No te preocupes- le dice Enrique-. Te voy a curar en mi casa.
La coge cuidadosamente y se la lleva.
Una vez instalada en una caja, la corneja recupera sus fuerzas. Para darle las gracias a su salvador lanza algunos graznidos.
– ¡Quizá pueda enseñarle a hablar! dice Enrique -. ¡Venga! Repite conmigo: En-ri-que, En-ri-que
La corneja no necesita demasiado tiempo para aprender la lección y alegremente pronuncia el nombre de su amigo.
– Así- dice Enrique-, cuando necesites algo de mí, no tienes más que llamarme, y yo iré en tu auxilio.
(La corneja es un ave parecida al cuervo, pero de menor tamaño).
Un Apunte
Semana invita a los escritores de literatura infantil a que aprovechen este espacio, a fin de que contribuyamos a incentivar el hábito de lectura en los niños. Las colaboraciones deben ser acorde con el espacio disponible.
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