Como chispa que enciende la pradera, la crisis económica del año 1929 se esparció por todo el mundo, prolongándose durante un largo período, y siendo uno de los factores que contribuyeron a la aparición de Adolfo Hitler y el fascismo, que causaron que millones de personas cayeran asesinadas por sus huestes.
Este martes 29 de octubre se conmemora el noventa aniversario del crack global, que prácticamente desequilibró los fondos públicos y privados, enterrando en el hambre y la miseria a gran parte de la ciudadanía alrededor del planeta, lo que disparó a niveles inusitado las variables del desempleo, ocasionando como corolario la bancarrota de la mayoría de los negocios de la época.
La industria, agricultura, finanzas, comercio, etc., se desmoronaron abruptamente, originando en el caso norteamericano, la determinación del presidente Franklin Delano Roosevelt de poner en práctica el programa New Deal, el cual consistió en disponer de recursos públicos para reactivar la maltrecha administración estadounidense, como forma de disminuir el desempleo y dinamizar las estructuras de las alicaídas empresas.
La Gran Crisis del 1929 ha sido objeto de muchas interpretaciones, entre las que están, la del economista Milton Friedman, quien planteó que si la banca hubiera dispuesto de la devolución de los ahorros de todas las personas que acudieron a las entidades financieras se resolvía el desplome económico.
De igual manera, hay analistas que sitúan los resultados de la Primera Guerra Mundial como una de las causas de la gran depresión del año 29, entre de los que estuvo la elevada indemnización que debía pagar Alemania por su complicidad en el conflicto bélico, y la debacle en que se sumieron tanto Europa como muchos países asiáticos.

