Un notable aporte técnico con una alianza de Gianny Paulino, con UNIBE que crea públicos
José Rafael Sosa
Joserafael.sosa@gmail.com
Pongamos aparte la técnica de luces y sonidos, los efectos de pánico, vestuario de asombro y maquillajes de suspenso, La Dama de Negro, desde la perspectiva actoral, aporta como nunca antes el disfrute de una química entre dos actores de generaciones distintas que deleitan por la lección que aporta, particularmente a quienes hacen la escena o estudian para llegar alguna vez a estos niveles.
La Dama de Negro es un exitoso montaje que ha tenido records de tiempo en escena en Londres, Estados Unidos, México y otros países, en algunos de los cuales tiene 23 años de funciones ininterrumpidas, debido a su trama de suspenso y a la historia.
Lo actoralmente trascendente de La Dama de Negro es la relación de sus protagonistas, el maestro Iván García y Exmín Carvajal.
El primero sienta una presencia firme en escena y ofrece lecciones sobre todo en el manejo de la voz y la gesticulación precisa, su capacidad para transportar la imaginación y la fantasía del relato.
Carvajal , pese a que en un momentos deja ver influencias de un personajes de El Prestamista, logra salir con notable entereza compromiso de hacer siete personajes distintos, sobre todo algunos de retos físicos y psicológicos muy intensos y a los que da una vida particularmente disfrutable. Iván muestra como el título de maestro del teatro queda por debajo de lo que es capaz de ofrecer. García es dueño de una autenticidad de transporte histriónico que seduce a lo que se une su impresionante presencia.
Gianni Paulino, que tiene a su cargo la fantasmagórica Dama de Negro, Janet Drablow, es efectiva y efectista en sus apariciones, pero su actuación es de imagen instantánea, no propiamente actoral.
Lo valioso de Paulino es su capacidad para atreverse a sentar precedentes y con este montaje, se crean varios en la parte de aporte técnico: pantallas de gran formato, sonido, efectos sensoriales de frio, brisa tenebrosa, sorpresas de pánico (no siempre tomadas como susto por el público novísimo de la UNIBE).
