Opinión

La fuerza de Miguel

La fuerza de Miguel

Muchos analistas nacionales e internacionales se preguntan cómo es posible que el ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano se haya convertido de la noche a la mañana en una figura fundamental de la política siendo hasta hace poco un desconocido, sin arraigo, sin formación, sin carisma, tosco, con un historial nebuloso.

La respuesta tal vez esté en el vacío que dejó, no sólo la muerte de Peña Gómez, sino el  ex presidente Hipólito Mejía, luego de su derrota electoral en el 2004, que lo obligó a tomar lo que muchos llaman “cinco años sabáticos” dejando el campo abierto.

Fue el propio Hipólito quien le dio su respaldo al ex candidato  del PRD por encima de doña Milagros Ortiz Bosch que también aspiraba. Fue el ex jefe de Estado quien le traspasó, sin condiciones, su fuerza orgánica al que hoy se erige como dueño, señor y amo del PRD. Quién es  su contrincante.

La mayoría de los que integran el “Estado Mayor” del aspirante a la presidencia del PRD y de la candidatura presidencial del país fueron miembros prominentes del PPH y del gobierno de Hipólito Mejía incluyendo a Miguel Vargas que fue ministro de Obras Públicas y patrocinador, junto con otros, del intento de reelección del ex mandatario.

Quiere decir que la fuerza que hoy exhibe  Vargas Maldonado se la debe a la ingenuidad de Hipólito Mejía, porque los liderazgos no se prestan, no se alquilan, ni  se regalan.

La segunda razón es la incapacidad de la dirección del PRD en dotarlo de una política hacia adentro y hacia fuera que le diera coherencia orgánica para hacerle oposición al gobierno. El PRD es un mar revuelto donde cualquiera puede pescar y obtener beneficios. Eso fue lo que hizo Miguel. Pescar en el mar revuelto de las incongruencias de la dirección del PRD. Un partido sin disciplina, doctrina, ideología,  ni educación, donde nadie respeta a nadie. En un partido que más que partido es sentimiento nacional, sin liderazgo o  dirección colegiada fuerte y capaz, cualquier cosa puede ocurrir, como  ha ocurrido. 

Ello explica que Vargas se haya tomado el atrevimiento de negociar con el gobierno, primero la presidencia de la Cámara de Diputados, luego  un pacto con el presidente de la República a espaldas de la dirección del PRD, lo cual, en otras circunstancias implicaría sometimiento ante el tribunal disciplinario y  expulsión. Pero ni pensarlo. No hay institucionalidad.

De igual manera el ex candidato presidencial promete a los legisladores y síndicos  de su partido que serán ratificados como candidatos, que no tendrán que someterse al escrutinio de las bases, que recibirán apoyo económico con el dinero de la Junta Central Electoral. Eso explica el apoyo que le otorgan  senadores, diputados y síndicos del PRD  a Miguel Vargas.  Yo también se lo diera.

La tercera razón es el deseo de los perredeístas, que hoy se están tragando un cable, de  volver al poder, no importa quién sea el candidato; si será o no buen presidente, si tiene un plan de nación, si es socialdemócrata o reformista. La cuestión es volver al poder. Y la percepción que tiene esa militancia  que hoy está sin empleo, les que con Miguel será posible el retorno al Palacio Nacional.

A esa masa irredenta, carne sin ojo y sin conciencia,  nada más le importa. Sólo volver al poder porque ese poder le garantizará un empleo, una vivienda, un amigo que lo saque de  apuro.

La tercera razón, la más triste y lamentable, porque refleja el deterioro ético y moral, es “Miky el que resuelve”, que no resuelve nada, porque no es verdad que Miguel ande por las calles con un saco de dinero. Es  propaganda. Tal vez su condición de hombre rico, dueño de la casa más fabulosa de Casa de Campo. haya contribuido a esa percepción.

Contrario a lo que piensan muchos, considero que el PRD se aleja  de la posibilidad de volver al poder. Es más, creo que se encuentra al borde de una crisis que podría dividirlo o debilitarlo. Sé de dirigentes  dispuestos a  quedarse en sus casas a esperar que pase el cortejo fúnebre del partido.

El Pacto de los Caudillos firmado por Miguel Vargas y Leonel Fernández no beneficia al PRD, beneficia al gobierno, a Fernández, que había perdido 18 puntos de popularidad en los últimos meses, con una crisis cada vez más seria, con buena parte del pueblo  protestando por los apagones, por el aumento de los precios de los combustibles, del narcotráfico, del crimen. Es en ese marco de crisis que Miguel Vargas firma el “Pacto de los Cautillos”, que, por cierto, está por verse. porque Fernández insiste en que prohibir la reelección es un error.

Miguel Vargas no conduce al PRD hacia el poder, lo conduce hacia su desaparición o  debilitamiento, de tal manera que será imposible que vuelva al poder. Ya lo dijo Peña Gómez: “El PRD unido, jamás será vencido”.  Pero el PRD está más dividido que nunca. Y eso lo saben hasta los chinos que quedan en Bonao.

El Nacional

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