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La jubilación del  papel

La jubilación del  papel

Vargas Llosa y Volpi pertenecen a generaciones distintas. Este último, en un artículo titulado Réquiem por el papel (EL PAÍS, 15/10/2011), celebraba la llegada del libro electrónico pensando que ayudaría a la democratización de la cultura.

De nuevo, el tópico. Vargas Llosa, tal y como se desprende del comentario que hace en su libro, creía injusta esta alegría.

El libro en papel ha sido un elemento fundamental en la culturización y democratización general de Occidente.

¿Por qué se le quiere despachar sin vítores ni honores?. ¿Por qué tanta prisa en su jubilación? ¿Por qué tanto rencor hacia Gutenberg a quien la humanidad le debe uno de sus mayores logros?

Vargas Llosa critica suavemente a Volpi y se apoya en el artículo de respuesta que Vicente Molina Foix le dedicó a éste, ensalzando las virtudes de nuestro tan viejo y querido compañero.

¿Más útil, barato, democrático el libro electrónico? Probablemente útil sí, y también barato, pero democrático ¿en qué sentido?

Quienes no leían en uno no lo harán en el otro, tendrán más información posible a su alcance, pero no más conocimiento.

Por otra parte, del artículo de Volpi se desprendía una alegría inusitada porque la palabra —el utensilio que él mismo utiliza no sólo para crear sino también para vivir— fuese destronada.

Volpi, como yo mismo, está seguro que este soporte nuevo traerá consigo la desaparición de algunos géneros literarios e incluso periodísticos y se implantarán otros nuevos.

Visto lo cual, él manifestaba su satisfacción por la inminente “aparición de textos enriquecidos ya no sólo con imágenes sino con audio y vídeo”. ¿Dónde entonces la palabra? En su artículo más reciente El último de los mohicanos (El País, 27/04/2012), curiosamente, también se congratulaba de que poco a poco “se difuminan nuestras ideas de autoría y propiedad intelectual”. ¿Qué quedará entonces del escritor? ¿A qué oficio se dedicará el propio Volpi?

Sin palabras, sin autoría, sin derechos de autor, sin más lectores sobre el soporte que sea, ¿qué quedará del escritor? ¿Volpi ha elegido su nueva profesión?

Vargas Llosa no se refiere a un cambio de géneros pero sí de escritura “algo de la inmaterialidad del libro electrónico se contagiará a su contenido, como le ocurre a esa literatura desmañada, sin orden ni sintaxis, hecha de apócopes y jerga, a veces indescifrable, que domina el mundo de los blogs, el Twitter, el Facebook y demás sistemas de comunicación a través de la Red, como si sus autores, al usar para expresar ese simulacro que es el orden digital, se sintieran liberados de toda exigencia formal y autorizados a atropellar la gramática, la sindéresis y los principios más elementales de la corrección lingüística”.

Vargas Llosa aún confía en que la literatura, la poesía, la filosofía, la historia, la crítica, sobrevivirán en la red siendo cada vez más entretenidas, superficiales y pasajeras” como todo lo que se vuelve dependiente de la actualidad”.

Por el contrario, creo que muchos de estos géneros mutarán, cambiarán e incluso desaparecerán dando lugar a otros distintos y diferentes.

¿Mejores o peores? ¿Quién puede saberlo? El soporte inevitablemente modificará la forma del mensaje.

Este hecho no se producirá de manera inmediata, quizá muchos de nosotros no lo veremos, ni la “vieja” generación de Vargas Llosa, ni la mía intermedia, ni la más joven de Volpi, pero ese cambio genético-genérico sin duda se llevará a cabo.

¿Debemos temerlo? ¡No! Nadie puede ir contra el destino, contra el “progreso”, los cambios son inevitables y, por lo general, siempre han favorecido al ser humano.

¿La literatura ha muerto, como piensa Steiner, como piensan en silencio muchos escritores? Probablemente, la literatura, como la hemos entendido nosotros, está ya moribunda, pero estoy seguro que ella misma sabrá pervivir de otra manera.

En ninguna época de la historia el ser humano ha dejado de contar sus inquietudes, sus pasiones, sus deseos, sus imaginaciones.

Lo hará de una manera u otra, pero jamás dejará de contar. En medio de esta revolución, en medio de esta especie de sometimiento totalitario, Czeslaw Milosz lo narró. 

Ante el poder de la industria tecnológica (nos proletarizaremos todos los productores de contenidos).

El Nacional

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