Opinión

La linterna de Diógenes

La linterna de Diógenes

Vencido ayer el plazo para inscribir candidaturas a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y al Tribunal Superior Electoral (TSE), el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) procederá a la selección de quienes integrarían esas altas cortes, entre 184 aspirantes con excelentes currículos de vida.

Lo peor que podría ocurrir es que los sectores políticos, académicos, empresariales o mediáticos que pugnan para que sus patrocinados sean escogidos coincidan en el propósito de desacreditar el proceso de escogencia.

El perfil de un juez debe ser el de profesional íntegro, capacitado, valiente, responsable, con vocación de servicio e incuestionable independencia, cualidades que deben identificarse entre los aspirantes aunque sea necesario encender la linterna de Diógenes.

A lo que se aspira es a que los miembros del CNM cumplan cabalmente con su obligación de escoger a esos magistrados mediante un proceso de selección diáfano, cónsono con la ley, sin pretender aplicar mayoría mecánica ni aceptar presiones de ningún tipo.

No resulta saludable que gremios empresariales se involucren en la promoción de determinadas candidaturas, ni que partidos políticos o grupos de presión de la mentada sociedad civil, pretendan agenciarse calidades para adelantar objeciones a determinados candidatos.

Quienes resulten seleccionados para ocupar los puestos disponibles en la Suprema Corte y en el Tribunal Superior Electoral no tienen que agradecer su designación al Gobierno, poltrona corporativa o alambradas partidarias, sino a sus propias cualidades académicas y morales.

Muchos jueces y abogados de comprobada probidad rehusaron inscribirse ante el CNM para no exponerse a escarnios o presiones mediáticas y fácticas, más aun cuando no aspirarían a un escaño en la SCJ para manchar su propia toga y hoja de vida, sino para servir a la sociedad.

El Consejo Nacional de la Magistratura, encabezado por el presidente Danilo Medina, tiene la ineludible responsabilidad de evaluar a todos los aspirantes, sin discriminación ni privilegio, y escoger a los mejores entre los muy buenos, en el entendido de que esos nuevos jueces honrarán al sistema de justicia.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación