Opinión

La mancha indeleble del golpe

La mancha indeleble del golpe

Desde el 1963 hasta la fecha, la sociedad dominicana ha tenido grandes transformaciones en el sentido lato de la palabra, pero aunque todos hacemos esfuerzos por curar las heridas que provocó el fatído golpe de Estado del 25 de septiembre que bifurcó nuestras vidas, todavía no nos reponemos y por más vueltas que le damos a ese hecho histórico de tanta trascendencia para la nación dominicana, la obligada conclusión es única e invariable: El golpe de Estado contra Juan Bosch y el PRD, fue un crimen vulgar. Tan vulgar insisto, que sus participantes, todavía hacen crisis de conciencia, como Raskolnikov, aquel gran personaje de Dostoievski, de su obra»Crimen y Castigo».

Este tema debe ser ineludible, para que las futuras generaciones conozcan sus protagonistas y puedan valorarlos en su justa dimensión.
Nuestros jóvenes deben saber que hubo dominicanos que pusieron sus vidas en juego enfrentando al dictador Rafael Leónidas Trujillo, más sin embargo, como un absurdo de la historia, apoyaron la conspiraron contra el gobierno de Bosch y el PRD. Por ejemplo, al gran hombre público Mario Read Vittini, de quien escribí una vez, que estaba llamado a alcanzar la presidencia de la República, por su dilatada carrera política de más de 60 años, fina inteligencia y por sus indiscutibles aportes a la nación, pero su todavía discutida participación en el golpe a Bosch le tronchó su futuro político y lo mantiene en el olvido Don Mario Read Vittini, participó en el movimiento clandestino 14 de junio, Sin embargo, tantas conjeturas en torno a su participación en el golpe, eclipsaron su estrella y le ha dejado una mancha indeleble.

Algo parecido ha sucedido con el eminente intelectual Juan Isidro Jiménez Grullón, quien es casi un desconocido para nuestros jóvenes, a pesar de haber llenado toda una época con sus valiosos escritos, sus aportes a nuestro acervo cultural y su valiente lucha contra Trujillo, también él lleva una mancha indeleble por su postura ante el golpe de Estado.

Con Juan Bosch y el PRD, el pueblo dominicano conoció una de las constituciones más democráticas de América. Las libertades públicas estaban garantizadas. Contemplaba esa constitucióm una verdadera democracia económica y una política social de alcance inconmensurable. Pero los dominicanos de la barbarie conspiraron contra la patria de Duarte.

Hoy, a 50 años del golpe a Bosch y al PRD, todavía percibimos los efectos negativos. Ojala y esta fecha histórica que llenó de luto y dolor a este sufrido pueblo, ilumine las mentes de nuestra clase política y motive, sobre todo a nuestros diputados para queconozcan y aprueben la famosa ley de partidos políticos, que duerme anquilosadamente en algunas gavetas del congreso nacional para que fortalezcan nuestras instituciones.
La fecha del 25 de septiembre siempre será de reflexión, pues la misma marca el declive de la sociedad dominicana en todos sus ódenes. Las consecuencias inmediatas las vivimos con la Revolución de abril de 1965 que dividió a un pueblo que debió ser digno de mejor suerte.
Mientras tanto, todos los que conspiraron contra el gobierno legalmente constituído del prócer mocano, llevan una mancha indeleble eterna, que les pesa más que la piedra de sísifo.

por:  Ramón Rodríguez

El Nacional

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