En estos tiempos del calendario que algunos le llaman la postmodernidad en la que los medios de comunicación son el centro y el instrumento de su expansión, el comentario de Michael Sanguinetti, policía de la ciudad de Toronto, encendió la chispa de la protesta. Durante un seminario, Sanguinetti expresó que las mujeres deben evitar vestir como putas para no sufrir violencia sexual. La expresión no es nueva. Ha sido y sigue siendo el argumento que justifica. La mujer se convierte en culpable con la provocación. Parecería que el varoncito es la víctima que se rinde frente a esa afrenta. ¿El burka?
Y como las protestas en el mundo mundial están a la moda, llegó la reacción al comentario con una marcha en Canadá. Las mujeres decidieron vestirse como putas reivindicando el derecho a elegir su vestuario y desligar la vestimenta del acoso o el abuso sexual. Facebook y Twiter hicieron el resto.
Según la información de los medios globales, son varios los países que han celebrado la Marcha de las Putas. La más reciente se ha celebrado en México en la que también las mujeres salieron vestidas de putas con carteles. NO es NO, Ni putas ni santas, solo mujeres, Ni vagina, ni pechos, solo mujeres que exigen sus derechos, No soy una vagina ambulante, sino una persona. Son solo algunos de los carteles.
Pero bueno, ¿se podría saber dónde están los movimientos feministas globales? ¿Estarán ocupadas protestando en Ucrania?
En Arabia Saudita a las mujeres se les prohibe manejar. En días recientes una ingeniera informática, Manal al Shereif, se le ocurrió subir al volante. Fue apresada y liberada a los pocos días gracias a Facebook. Unas atrevidas mujeres han decidido desafiar la prohibición. Con el argumento del Corán, el eslogan dice: si la mujer favorita de Mahoma conducía un camello, (Aisha, la niña de 9 años) ¿por qué las mujeres saudíes tienen prohibido conducir sus vehículos?
En la ciudad de Kiev, Ucrania, se realizó una protesta de solidaridad con las sauditas frente a la embajada de Arabia Saudita en la que las mujeres en vehículos vestidas al estilo de las putas, velo incluido, portaban una pancarta que decía: carros para las mujeres, camellos para los hombres. Parecería que el policía de Toronto ha logrado lo que no ha podido el feminismo.
¡Viva la diferencia! Ni putas ni santas, solo personas.

