Saturados estamos de temas y noticias amargas en la entrada de las Navidades que la población cristiana católica celebra con la frase sapiente de Nicolás Avellaneda, quien sostenía que los pueblos que no mantienen sus tradiciones, no tienen conciencia de su destino.
Hay noticias preocupantes como las revelaciones de Wikileaks, y la amenaza de guerra entre las dos Coreas. En Corea del Sur tengo muchos amigos desde que fui canciller. Increíble, pueblos amigos han olvidado la ayuda a Haití. Otra mala noticia fue la muerte de Freddy Beras Goico, a quien el Congreso Nacional debía declarar en homenaje póstumo el mejor defensor del pueblo.
Entre las malas noticias están los escándalos de corrupción y las crudas discusiones abogando por el Museo de Trujillo. El 24 último me recalenté con tantos amigos que se aparecieron a mi cumpleaños coincidiendo con la primera tarjeta de navidad que recibí de mi amigo el Arzobispo de San Francisco de Macorís Jesús María Moya, me motivaron como nunca y decidí felicitar por este medio a mis familiares, amigos, colegas comunicadores y mi clase jurídica, y traerles un tema fresco, que suavice el panorama, reitero, tan amargo con tantas noticias. Además, con las tarjetas cooperé docenas de años enviando miles en este período pero siempre se quedaban amigos. Comencé pidiéndole el jueves último al Todopoderoso por la recuperación de la salud de don Salvador Jorge Blanco y don Hipólito Mejía, dos amigos democráticos expresidentes.
Ahora quiero que el mismo maestro les traiga felicidad a todos los que señalé junto a sus seres queridos. La etapa de las Navidades en el área cristiana católica tiene una historia muy rica y arrastra cambios en su tránsito universal.
Las Navidades han sido consagradas en recuerdo del nacimiento del hijo de Dios, Jesucristo. La verdadera fecha del nacimiento de Jesús no se registra en la Biblia, por lo que no todas las denominaciones cristianas coinciden en celebrar la misma el 25 de diciembre con ese motivo. En el siglo XIX, algunas iglesias dejaron de celebrar la Navidad, apartándose de los católicos. En Estados Unidos, desde el año 1607, los protestantes y cristianos celebraron juntos la Pascua.
Esta etapa, donde el clima y la fresca brisa cautiva, para celebrar encuentros con villancicos, villas navideñas, cantos al nacimiento de Jesús, fiestas populares recordando el trayecto de San José y la Virgen María, aguinaldos con platos típicos, piñatas, chocolatadas, alumbrado de calles, tanto en América Latina como en Europa. Es rico el tema de la Navidad, pero la dictadura del espacio se impone

