Viena. EFE. Las grandes potencias e Irán acordaron hoy en Viena seguir negociando hasta el 30 de junio de 2015 un acuerdo que dé garantías de que Teherán no puede fabricar armas atómicas, informó hoy el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond.
«Hemos logrado avances importantes, no nos podemos permitir parar ahora. Estamos empezando a entendernos los unos con los otros», declaró Hammond a los periodistas en Viena tras casi una semana de maratonianas negociaciones diplomáticas.
El jefe del Foreign Office subrayó que es importante «mantener el ímpetu» actual para lograr un acuerdo y avanzó que en diciembre volverían a encontrarse los equipos negociadores.
El responsable británico aseguró que durante esta nueva extensión de las negociaciones Irán podrá acceder a unos 700 millones de dólares mensuales de activos bloqueados procedentes de la venta de su petróleo.
«Las obligaciones de Irán bajo el plan de acción conjunto (firmado en noviembre de 2013 en Ginebra) continúan y el acceso a los bienes congelados continuará sobre la misma base que hasta ahora», explicó Hammond.
«Habrá más reuniones en diciembre. Nuestros objetivo es alcanzar un acuerdo marco, un acuerdo sobre la sustancia, en los próximos tres meses o así», mientras que todos los demás aspectos técnicos se deben aclarar de aquí al 1 de julio, concluyó.
Por su parte, el jefe de la diplomacia alemana, Frank-Walter Steinmeier, declaró ante la prensa que las partes no llegaron «tan lejos como se habría deseado», aunque destacó que «hay nuevas ideas sobre la mesa».
«Tenemos que aprovechar el impulso que se ha dado aquí en Viena, no para hacer pausas sino para seguir negociando de forma intensa en los próximos días y semanas», subrayó Steinmeier.
El ministro alemán aseguró, sin embargo, que la negociación no puede ser ilimitada.
«Por eso hemos dicho que podemos tomar algunos pocos meses para llegar a nuestro objetivo de un acuerdo marco, que aún tiene que ser completado con algunos detalles técnicos», declaró.
Steinmeier dijo que las grandes potencias que negocian con Irán -EEUU, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania- no sólo tienen una responsabilidad con ellas mismas, sino también con muchos países, en especial aquellos de Oriente Medio, que tienen «preocupaciones fundadas» sobre el programa atómico iraní.
A su vez, el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, declaró a la prensa que la comunidad internacional «necesita más tiempo» para poder examinar las nuevas propuestas.
«Hemos decidido una prolongación de las negociaciones para buscar un acuerdo, un acuerdo creíble», dijo el ministro galo.
«En los últimos días se presentaron nuevas ideas, eso necesita evidentemente un examen muy técnico, porque son cuestiones muy complejas. Necesitamos más tiempo para examinar esto», precisó.
Los ministros de Exteriores y equipos negociadores de la seis potencias del Grupo 5+1 e Irán han buscado desde el pasado martes un acuerdo para poner fin a una disputa con el Gobierno de Teherán que se prolonga ya doce años.
El G5+1 lanzó hace un año un proceso negociador con Irán con el objetivo de limitar su programa nuclear de forma que sea apto para actividades civiles pero no pueda desarrollar la bomba atómica en un plazo de, al menos, un año.
Este esfuerzo negociador arrancó el pasado noviembre con una hoja de ruta por la que Irán se comprometió a paralizar parte de su programa nuclear a cambio de cierto relajamiento de las sanciones internacionales que estrangulan su economía.
Los seis meses de plazo de este proceso fueron prorrogados el pasado julio, cuando se fijo el 24 de noviembre como la fecha tope para llegar a un acuerdo, y ahora se ha producido otra extensión hasta el último día de junio de 2015.
La cantidad de combustible nuclear, de uso militar y civil, que se permitiría producir a Irán, la velocidad a la que se deben levantar las sanciones y el tiempo durante el que el programa debe ser sometido a exhaustivos controles son los principales asuntos que impiden aún un acuerdo.
Cinco puntos claves para entender la crisis nuclear con Irán
1.- ¿Cuál es el problema? Tras 18 años de actividades nucleares clandestinas (entre 1984 y 2002) en Irán, la comunidad internacional temía que ese país pudiera hacerse con armas nucleares bajo el paraguas de un programa civil. Parte de esos temores se debían a que Irán mantuvo en la clandestinidad hasta 2002 parte de sus actividades atómicas, algo que se supo por las denuncias de un grupo opositor en el exilio.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha sido incapaz de dar garantías de que las ambiciones nucleares de Teherán persigan fines exclusivamente pacíficos. La agencia nuclear de la ONU ha demandado en repetidas ocasiones a Irán más cooperación para esclarecer sus dudas.
2.- ¿Por qué se ha prolongado tanto tiempo el conflicto sobre el programa nuclear de Irán? Las dudas sobre el programa nuclear de Irán surgieron cuando se reveló en 2002 la construcción, no declarada, de una planta de enriquecimiento de uranio subterránea en Natanz y la de un reactor de agua pesada en Arak. Ambas plantas podrán generar, una vez en marcha, combustible nuclear (uranio y plutonio). A partir de 2003, Teherán accedió a someterse a las inspecciones del OIEA, pero cuando llegó al poder en 2005 el conservador presidente Mahmud Ahmadineyad empezó una época de desencuentros y falta de colaboración.
En 2006, la Junta de Gobernadores del OIEA envió al Consejo de Seguridad de la ONU a Irán por su falta de colaboración. En los siguientes años, el Consejo de Seguridad impuso sanciones a Teherán por no detener sus trabajos de enriquecimiento de uranio. A partir de 2012, la Unión Europea y EEUU aplicaron sanciones adicionales a la economía iraní, sobre su sector financiero y petrolero. La victoria del moderado Hasan Rohaní en las elecciones presidenciales de 2013 abrió una oportunidad para buscar una salida diplomática a la disputa. El 24 de noviembre de 2013, Irán y el denominado Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania) firmaron en Ginebra un histórico acuerdo interino, en el que se basa la prolongación de las negociaciones pactada hoy en Viena.
3.- ¿Qué se firmó en ese histórico acuerdo de Ginebra? En Ginebra se firmó un acuerdo interino por el que Irán accedió a congelar sus trabajos de enriquecimiento de uranio por encima del 5 % y diluir sus reservas con una pureza de un 20 %. Para lograr una bomba atómica, el uranio debe de estar enriquecido al 90 %, aunque llegar al 20 % constituye más esfuerzo técnico que alcanzar luego la pureza para fines militares. A cambio, las potencias levantaron parte de sus sanciones y desbloquearon activos de la venta de petróleo por valor de más de 4.000 millones de euros.
El 20 de enero de 2014 empezó a aplicarse este pacto y ambas partes se dieron seis meses para encontrar un acuerdo definitivo que solucione el problema. El 20 de julio, en Viena, las partes decidieron ampliar el plazo de negociaciones hasta hoy, 24 de noviembre, cuando se ha decidido una nueva prórroga hasta el 30 de junio de 2015.
4.- ¿Qué diferencias obstaculizan llegar a un acuerdo? El punto clave que ha bloqueado las negociaciones es el alcance que tendrá el programa nuclear iraní tras este acuerdo. En el centro de las discusiones está la amplitud del programa de enriquecimiento de uranio. EEUU pretende que Irán renuncie a un parte significativa de las casi 20.000 centrifugadoras que tiene instaladas ya para purificar uranio, mientras que Teherán se niega a ello. El límite a la producción de plutonio -otro material con posible uso militar- en la planta de agua pesada en Arak, cuyo cambio de diseño se está discutiendo, es otro asunto candente.
Además, persiste el desacuerdo sobre el período en el que las actividades nucleares de Irán deberían ser sometidas a controles exhaustivos, con los estadounidenses hablando de décadas y los iraníes de años. Finalmente, las partes tampoco se ponen de acuerdo sobre cómo y a qué ritmo se deberían levantar las sanciones internacionales que pesan sobre Irán.
Aparte de las dificultades técnicas que conllevan diseñar un acuerdo, EEUU tiene que hacer frente a las críticas y presiones de algunos de sus aliados, como las monarquías árabes del Golfo Pérsico, especialmente Arabia Saudí, e Israel.
5.- ¿Qué va a pasar? Los diplomáticos implicados han venido advirtiendo de la dificultad de lograr un acuerdo definitivo debido a las grandes diferencias que separan a ambas partes. Todos los ministros que han participado en la última ronda de negociaciones han destacado que se han producido avances y que las posiciones se han acercado. En la última semana de las maratonianas negociaciones de Viena se propusieron además nuevas ideas que, por su complejidad técnica, deben de ser analizadas por expertos, según ha explicado el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius. Entre los avances que se han logrado en los últimos meses, está la aceptación de los iraníes de cambiar el diseño del planeado reactor de Arak para que produzca menos plutonio.
Algunos analistas consideran que la extensión de las negociaciones debilita a las partes implicadas. Las criticas al presidente de EEUU, Barack Obama, por parte de la oposición republicana que, a partir de enero próximo, controlará ambas Cámaras del Legislativo federal, pueden entorpecer un pacto. A su vez, la posición del presidente Hasán Rohaní en Teherán también puede debilitarse por las críticas de los «halcones» iraníes, que consideran cualquier acuerdo con Occidente una derrota.

