Cinco familias tenían sus casas cerca de una playa muy hermosa en la costa este de la isla.
Un día, los padres de esas familias despertaron atrapados por una preocupación.
Era la mañana del 24 de diciembre. No tenían cómo comprar los alimentos para la cena de Nochebuena.
-¿Qué haremos esta noche? dijo uno.
– Bueno, Nochebuena sin cena es noche mala.
De repente apareció a la vista un cerdo blanco, limpio, con el hocico rosado, que caminaba por la única calle de la aldea.
Parecía sentirse orgulloso. Otra acción abrupta varió más el cuadro.
Una moto muy veloz golpeó al cerdo y lo tiró a los pies de los vecinos.
Al principio estuvieron confusos, pero después no vieron mejor opción que pelarlo y preparar una cena grande para todos.
Horas más tarde, se presentó al caserío una mujer exuberante y acicalada.
Conducía un carro nuevo y llevaba joyas costosas.
-¿Han visto a Príncipe? Preguntó. Ellos no entendieron.
– ¿Príncipe aquí? respondió un hombre.
– ¿Acaso viajaba en una moto grande?- dijo otro.
– No, desde luego que no, respondió la mujer con inocultable tristeza.
Entonces explicó:
– Príncipe es mi mascota, el cerdito más hermoso del mundo.
Se miraron, se lamentaron y luego le contaron toda la verdad. Y la mujer lloró.
Antes de irse, avivó los ojos y quiso poner luz en su rostro para decirles:
– Que tengan todos una feliz Nochebuena.
(Un cuento breve de Rafael Peralta Romero)
Nota
Semana invita a los escritores de literatura infantil a que aprovechen este espacio, a fin de que contribuyamos a incentivar el hábito de lectura en los niños. Las colaboraciones deben ser acorde con el espacio disponible.
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