El pasado 26, Día de Duarte, se proclamó la nueva Constitución que sustituyó la que estuvo vigente desde el 28 de noviembre de 1966, reformada en 1994 y en el año 2002, la más vieja de las 38 reformas que se han hecho. Es justo destacar que la reciente reforma ha sido integral, modernizante, no perfecta, porque no existe nada así hecho por humanos.
Se precisa reformar unas 19 leyes, sobre temas relacionados con la Junta Central Electoral, la Cámara de Cuentas y la Suprema Corte de Justicia.
Si no somos mezquinos podemos destacar que se ha hecho un esfuerzo hermoso. Ser justo honra.
Se consignaron reformas entre las cuales están la transnacionalidad, aprobándose la representación legislativa de los dominicanos en el exterior, los parlamentos internacionales, la consolidación de nuestras libertades, el derecho de propiedad intelectual, del consumidor, el de las familias, los jóvenes, la tercera edad, los discapacitados, el secreto personal, el Tribunal Constitucional, el referendo, la igualdad ante la Ley del hombre y la mujer; la designación de los jueces de la Cámara de cuentas, del consejo del poder Judicial, del Ministerio Público, la prohibición del aborto, la acción jurídica del Amparo entre otras. En definitiva, nosotros consideramos que estamos frente a la Ley de Leyes humana más completa y moderna y no necesitamos mejor base legal para que seamos mejores dominicanos, lo que se requiere con urgencia, al precio que sea, incluso si es llegar hasta la dictadura de dicha Ley, si fuera necesario, si de verdad queremos mejor porvenir como país en este siglo XXI. ¡ Es que no conocemos los indicativos alarmantes que nos desafían en aspectos claves como la honestidad, la vergüenza y la verdadera transparencia, y muchos hermanos políticos aspirando a congresistas, ministros y hasta a llegar a la Jefatura del Estado, sin saber ni siquiera hablar; por lo que el reclamo de la hora, después del jalón de la crisis global desafía a la clase política para que se prepare mejor. No solo los maestros están obligados a enseñar más, todos los que sabemos debemos hacer algo a diario.
No seamos pícaros y egoístas, cuando veamos un cuadro que necesita mayor preparación, démosle orientaciones y cursillos, porque el que no sabe es como el que no ve. Si queremos un mejor futuro dejemos, la timidez y la haraganería, jóvenes y viejos, aunque no hay viejos ni más jóvenes; porque la edad esta en la frescura de las ideas y del pensamiento. ¿O nos olvidamos de don Juan Bosch, Balaguer, Fidel Castro y tantos más, que a mas de ochenta años han sido líderes juveniles de primera?
Felicito, finalmente, al colega Mateo Morrison, por ganar el Premio Nacional de Literatura, que patrocina la consecuente Fundación Corripio.

