Por enésima vez Estados Unidos incluye a República Dominicana entre un grupo de naciones que al criterio de la Casa Blanca constituyen grandes plataformas para el tráfico de drogas, en una iniciativa o visión unilateral que contraviene principios jurídicos universales relacionados con la soberanía de los Estados.
Sin enjuiciarse a sí mismo, Washington se arroga autoridad para juzgar las políticas que aplican otros países en la lucha contra el narcotráfico, aunque llega a decir que la inclusión en esa indeseable lista no es necesariamente un reflejo adverso de los esfuerzos de sus gobiernos contra los estupefacientes o su nivel de cooperación con Estados Unidos.
La reacción de Costa Rica, incluida por primera vez junto a Nicaragua y Honduras en la relación de países que fungen como puentes o zona de tránsito de drogas, debería servir de ejemplo a las naciones agraviadas ante tal despropósito diplomático.
El gobierno de la presidenta Laura Chinchilla encabezará una iniciativa centroamericana para presionar a Estados Unidos en procura de mayor ayuda para combatir el tráfico de drogas en la región, al considerar que los esfuerzos de los gobiernos no son correspondidos por Washington.
Las autoridades costarricenses han desmantelado 148 bandas de narcotraficantes y decomisado 102 toneladas de drogas, en los últimos tres años, sin que esas estadísticas figuren en la lista negra preparada por la Casa Blanca.
El ministro de Seguridad tico, José María Tijerino, ha señalado que Centroamérica no puede ser vista como apéndice del Plan Mérida Tratado antinarcóticos de Estados Unidos con México-, por lo que reclama que la puesta en marcha de un plan específico de acuerdo a las necesidades de la región en materia de lucha contra las drogas.
República Dominicana, además de protestar por su inclusión en esa lista unilateral, debería plantear a Estados Unidos un reclamo similar, pues su mentada situación de puente del narcotráfico ha sido consecuencia del Plan Colombia y el Plan Mérida, que ha desalojado las actividades de los cárteles de la droga hacia Centroamérica y el Caribe.
La Casa Blanca debería elaborar una lista con los países mayores consumidores de drogas, como forma de identificar las causas por las que otras naciones fungen como productoras o puentes del narcotráfico. Así tendríamos un ganador incuestionable.
