A quién no le ha pasado alguna vez que ha dejado de realizar algo por lo que dirían los demás? ¿O quién no ha llevado a cabo alguna acción que no quería por la opinión del resto? La presión social es un factor que en muchas ocasiones es determinante para la conducta de algunas personas.
Antes de analizar por qué la presión social ejerce tanta influencia en nuestro comportamiento, es necesario entender a qué nos referimos.
La presión social se define como aquella influencia que ejerce un conglomerado social sobre nuestras actitudes, valores, comportamientos y pensamientos.
Como hemos visto, la presión social puede influir en multitud de factores personales o grupales.
Dependiendo de cada persona y del grupo concreto que ejerza esa influencia o presión social, el foco será uno u otro.
Uno de los más comunes es que influya en el comportamientos que llevamos a cabo o evitamos realizar, por el miedo a qué pensará el grupo de nosotros.
Además de nuestra conducta, la presión social también es habitual que influya en nuestra toma de decisiones.
De ahí que el uso de la fuerza de la sociedad para presionar a los sectores de poder se ha convertido en tendencia en América Latina. Ocurrió en Brasil, está ocurriendo en Puerto Rico, y en República Dominicana ese mismo elemento hizo desistir de la reelección a Danilo Medina.
Eso de que al mandatario le faltaban votos para aprobar el proyecto de modificación constitucional, no es más que un cuento de camino. En un país de pobres, con legisladores inescrupulosos, a quien maneja un presupuesto de 700 mil millones de pesos al año, lo que menos le preocuparía son votos congresuales.
Fue la presión social lo que hizo que el mandatario desistiera de su intención; eso lo saben los adversarios internos de Danilo y por eso Leonel Fernández prefirió echar la pelea en el seno de la sociedad y no a lo interno de su partido, ni en las cámaras legislativas.
Sin embargo, en ocasiones, esa presión social que en un momento determinado nos favorece, en el futuro podría estar en nuestra contra, ya que no conoce de banderías políticas y por lo tanto actúa por coyuntura del momento.

