La Reforma Agraria, en el fondo, es un simple reparto de tierras, fomentador del minifundio. Podría ser más efectiva si los campesinos se asociaran en una gran empresa, que eliminaría el minifundio y los haría sujetos de crédito. Contribuirían a la seguridad alimentaria y a la exportación. Es increíble que tengamos que importar de Centroamérica, alimentos que podrían producirse en nuestro país.
Un punto importante en una reforma integral es que alcance a la Policía Nacional. Hay que hacerla confiable y despojarla de su actitud militarista y represiva. Hay que eliminar la necesidad de que el Ejército realice actividades policiales.
Para comenzar a despolitizarse, en lugar de depender de un Ministerio de Interior, debería estar bajo las órdenes del Procurador General de República. Los requisitos de ingreso deberían ser más rigurosos. Debe requerirse por los menos dos años de una carrera universitaria. En algunos estados de Estados Unidos, ésa es la norma.
La Justicia tiene también que ser reformada. Hay logros, pero es preciso corregir algunos mecanismos para que sea eficaz.
Por ejemplo, el Código Procesal Penal, es garantista a tal punto que favorece a los delincuentes. Un mínimo error procedimental es suficiente para que los abogados logren la libertad del o los imputados, aunque sean delincuentes reincidentes atrapados en flagrante delito. Esto no puede ser así, pues perjudica a la sociedad.
Es necesario también reformar la Ley que obliga a los funcionarios públicos a hacer una declaración jurada de sus bienes. Sin embargo, hemos visto que no se establecen sanciones para aquéllos que no lo hagan.
Cuando un funcionario declare bienes, debe existir una autoridad que confirme la veracidad de ese patrimonio. En caso de falsedad, la Ley debería establecer sanciones.
No nos cansaremos de decir, además, que una futura reforma a la Constitución debería incluir el establecimiento de la Asamblea Constituyente, única forma que permitirá al pueblo ejercer soberanamente sus derechos con una participación activa.

