Una revolución ha empezado, y ha pasado por debajo del radar de muchas personas entre las cuales me incluyo, inclusive a pesar del marcado seguimiento que había dado al anteproyecto de ley. Pero la Ley General de Sociedades Comerciales y Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada ya está a tiro de hit de convertirse en una realidad.
Esta ley representa un cambio dramático de lo que hasta ahora ha sido el atolladero de la práctica legal corporativa en nuestro país. ¡Y vaya cambio!
En lo adelante la denominación Compañía por Acciones o C. por A. queda totalmente eliminada del ámbito jurídico nacional, debiendo todas aquellas que funcionen como tal, modificar su denominación a Sociedad Anónima o S.A..
Pero ahora, para usted seguir operando como sociedad anónima estará obligado a tener un capital de 30 millones, monto al que la mayoría de compañías constitudas en República Dominicana ni por asomo se acercan. Adicionalmente, los comisarios de cuentas, que nuestra práctica legal corporativa había reducido a monigotes, tendrán que ser Contadores Públicos Autorizados.
Muchos abogados se maravillarán al saber que para constituir una sociedad anónima ya no será necesario buscar 7 accionistas, y bastará con dos. Pero muchos de sus clientes se lamentarán si se ven obligados a pagar sumas exorbitantes de impuestos para aumentar el capital social hasta 30 millones de pesos y encima pagar una estructura societaria costosísima que lleva un Contador Público Autorizado para seguimiento a sus empresas.
¿Qué opciones tienen, entonces, las personas que quieran constituir sus negocios y no tener que pagar sumas extraordinarias en papeleos e impuestos? La ley permite la transformación de sus compañías para que dejen de ser Sociedades Anónimas, y pueden ser ahora Sociedades de Responsabilidad Limitadas, Sociedades en Nombre Colectivo y Sociedades Comanditarias. Cada tipo societario tiene sus ventajas y desventajas, pero son menos costosos de mantener y más realistas en lo operacional para sostener negocios familiares, que constituyen mayoría en el país.
Se pueden hacer docenas de tesis a raíz de esta ley, y es tanto el material para estudiar y absorber que el espacio de esta columna es casi ridículo.
Pero no por ello voy a renunciar a mostrar mi alegría por esta ley. Aquí se benefician los dueños de negocios que van a poder readecuar la estructura legal de sus empresas a su realidad, los inversionistas que van a poder tener acceso a mayor información y sacar provecho a los requerimientos de transparencia, los consumidores por vía de los efectos de la ley sobre la competencia y el Estado.
Los más afectados serán los abogados, que verán como de un plumazo su capacidad de sacar dinero a sus clientes se verá mermada puesto que no podrán mantener un servicio incompetente y desinformado sin afectarlos. Y gracias a Dios que en esta ocasión los que sufren serán los abogados.
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