Opinión

La seguridad

La seguridad

La seguridad del Presidente  de la República  es un asunto de Estado revestido de la más absoluta seriedad, fuera de toda discusión.  De ahí que sus contactos y reuniones con nuevos conocidos, extranjeros e interesados en invertir o, simplemente hacer negocio en el país, deban ser, previa y cuidadosamente evaluados por los organismos de seguridad, usualmente auxiliados por otros acreditados en  el mundo.

La ley Patriótica,  USA Patriot Act,  promulgada en  Estado Unidos tras el fatídico  11 de septiembre de 2001, establece, en sus artículos 324 al 328,  fórmulas universales.

El artículo 326 se refiere a la verificación de la identidad. Establece, en este punto, la Identificación y verificación de los titulares de cuentas bancarias en todo el mundo, sin excepción.  “Según los requisitos previstos en este inciso, el Secretario del Tesoro […] dictará los normas mínimos para las entidades financieras y sus clientes con relación a la identidad del cliente, las cuales serán de aplicación en relación con la apertura de cuentas en entidades financieras”.

En ese orden, ya el Tesoro se había ocupado de  preparar un instrumento esencial para las indagaciones pertinentes, como  establecen las normas de comercio exterior. Se trata de  una Hoja de Información del Cliente (CIS, para sus siglas en ingles). Estamos en la mejor disposición de suministrar una versión original en inglés de este documento  a los interesados.

Sin este escrito oficial, clasificado y evaluado, las operaciones de negocio que involucre a más de un país y a extranjeros,  serán  nulas.  El Tesoro USA se  auxilia del FBI y sus propios medios de investigación, de los cuales carecen, por supuesto, los países pobres.

Esta recomendación  viene al caso a propósito del sonado caso de la torre Atiemar y su constructor e inversionista español Arturo del Tiempo. El escándalo se suma a otro de grandes proporciones ocurrido también en su recién pasado cuatrienio. Esta vez, Fernández dio el primer picazo de la obra resaltando la confianza y el clima de inversión. Aquella vez se dejó retratar al lado de un narcotraficante, posteriormente capturado y extraditado a Estados Unidos.

El ex presiente Hipólito Mejía también fue sorprendido por aventureros que se visten de “inversionistas”. Años atrás venían con maletines. Espejitos por oro. La moda ahora es salir a buscarlos. Mejía trajo la  infame Placer Done en un viaje a Canadá. Fernández empacó a  Del Tiempo de un viaje a Europa, recién instalado en su segundo mandato

El Nacional

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