Don Juan Bosch fue un ser extraordinario. El hecho de haber fundado dos organizaciones políticas que han gobernado el país por casi 30 años, como son el PRD y el PLD, le dan la condición de genio de la política en su carácter de ciencia.
Ahora bien, su indudable genialidad no se pone de manifiesto exclusivamente por haber enseñado que la Política tiene sus leyes a seguir, así como sus principios inviolables, sino que creó métodos de trabajo para garantizar el orden y la permanencia de esas entidades políticas, en un país como la República Dominicana, donde la gente se engancha a ejercer la política sin vocación y sin ningún tipo de formación.
Ante la innegable debilidad institucional de los partidos políticos, se hace imprescindible que el tranque existente en el partido oficial sobre qué tipo de convención fortalece más la democracia dominicana: abiertas o cerradas, la solución habría que buscarla, echando una mirada al pensamiento político de Bosch y los métodos de trabajo que enseñó a los peledeístas.
Me decía un amigo: que lo que más se parece a un partido político en el país, es el PLD. Una forma clara de expresar la debilidad de los partidos y el compromiso que tiene el Partido de la Liberación Dominicana con la nación de hacerlo bien, pues un resquebrajamiento del partido morado, implicaría un golpe demoledor a nuestra democracia.
La solución al ineludible tranque no está en manos de politólogos, ni de juristas honorables, está en manos del propio partido morado en su totalidad: todos sus miembros tienen ese derecho ganado, si se aplica lo que enseño su fundador: la unificación de criterio. Se trata de manejar las contradicciones internamente sin importar su magnitud.
Recuerdo que el propio Don Juan en muchas ocasiones tuvo que hacer acto de presencia en organismos que no se ponían de acuerdo en algunos temas académicos o ideológicos.
Unificar el criterio sobre si los hateros constituían un sector de clase o una clase social, le llevó a Juan Bosch escribir muchas páginas y visitar algunos intermedios.
Estoy claro que no son los mismos intereses, tampoco voy a negar las luchas de los grupos por el poder que tanto nos enseñó Maurice Duverger, el pensamiento de Bosch no morirá por inercia, pues quedan en esa institución miembros dispuestos preservar sus enseñanzas.

