Opinión

¿La tapa al pomo?

¿La tapa  al pomo?

No faltaba más! Cuando se rastrea la injerencia de Rusia en el proceso electoral que en Estados Unidos llevó al poder al magnate Donald Trump, por aquí se destapa el escándalo con los inservibles y costosos equipos adquiridos por la Junta Central Electoral (JCE) para los comicios de 2016. Los casos no guardan la menor relación, pero de la misma manera en que se investiga por allá, también hay que hacerlo por aquí (aunque sea mucho pedir) para que resplandezca toda la verdad.

No hay que hacer ningún esfuerzo para concluir que entre los muchos escándalos que han sacudido a la nación, el de los escánares de la JCE es, por sus múltiples implicaciones, el más alarmante. Y plantea la interrogante de si será el que le pondrá la tapa al pomo.

Por más que en este país se vea de todo, cuesta asimilar que se haya dispuesto de 39.7 millones de dólares para adquirir unos equipos que no funcionaron en su totalidad y, para colmo, que tampoco se pueden utilizar en otros procesos de votación. El insólito protagonismo del presidente en ese entonces de la JCE, Roberto Rosario, ha contribuido a alimentar todas las conjeturas sobre los escáneres.

En primer lugar, el funcionario se empecinó en mantener contra viento y marea al director de cómputos, Franklin Frías, a pesar de las objeciones de los partidos de oposición y de la sociedad civil. Después, hasta con ironía afirmó que quienes cuestionaban los equipos eran los mismos que defendían las rayitas y el palito en el conteo de los votos. La avalancha para justificar la manipulación no se hacía esperar, aunque lo que se censuraba no era la modernización del sistema, sino el método que se había utilizado.

A pesar de que había sido cuestionada, la compañía Indra, que vendió los equipos, fue la que procesó los resultados de los colegios.. El papel de la JCE se limitó a retransmitir los datos que le proporcionaban.

l informe indica que cerca de la mitad de los 15,339 centros de votación tuvo que ser procesado en forma manual debido a las fallas en los escáneres. “Un 36% de los colegios no transmitió ningún dato utilizando los equipos, mientras el 46% no concluyó el proceso en el nivel C (congresual) y C1 (voto preferencial).

an escandalosos fueron los problemas que sobre la transmisión de la imagen del acta de votación se determinó que en los servidores de la JCE solo fue posible recibir 8,565 (el 53%), a nivel presidencial.

Del congresual el 43% y del municipal el 50. con todo se asegura que el principal inconveniente de los software fue que no controlaban adecuadamente la lectura de las boletas. Hubo casos en que se cerró el conteo de un nivel de elección sin siquiera finalizar la sumatoria de las boletas. Todavía hay muchas interrogantes en el aire, pero, mientras tanto, se está ante un escándalo.

El Nacional

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