Opinión

La trifulca

La trifulca

Sin duda que Suecia se ha convertido en la noticia de la semana. El resultado de las elecciones en el que los socialdemócratas han tenido el peor número de votos de su historia y con el aumento de cinco puntos y tercer puesto en votación, de los Demócratas Suecos, se enfrentan a la dificultad de formar gobierno.

Se trata de un asunto de la división ideológica de derecha e izquierda y sobre todo de una nueva derecha que se ha calificado como populista, ultraderecha, extrema derecha, derecha radical y xenófoba por su discurso anti inmigración. Por un lado la izquierda apoya y defiende la inmigración y por el otro, los que apoyan el control de sus “puertas”, el cumplimiento de la ley y la defensa de la soberanía de sus fronteras.

El mapa de los países de gobiernos y de parlamentos influidos por los partidos “xenófobos” sigue en aumento. En las últimas elecciones celebradas en Alemania, Italia, Francia, Holanda, Dinamarca y en Suecia, esa “nueva derecha” ha aumentado el número de votantes y su participación en los parlamentos.

En el 2015 la Unión Europea aprobó un programa de reparto obligatorio en cuotas de inmigrantes para enfrentar el problema de manera conjunta. Hungría con un muro en su frontera con Serbia, Polonia se niega a recibir refugiados, Austria no acepta refugiados y en Italia, el primer ministro Matteo Salvini les dice que “arreglen maletas”.

Parecería que la redistribución por cuotas de los inmigrantes no ha tenido éxito. Con el fon de hallar solución al asunto migratorio y los repartos en los países, se celebra en Viena una reunión de los titulares de Interior de la Unión Europea y se arma la trifulca entre el ministro de Luxemburgo, Jean Asselborn, y el italiano Matteo Salvini.

Para el ministro de Luxemburgo, Europa tiene necesidad de inmigración debido a causas demográficas. Salvini le responde que “en Luxemburgo quizá tengan esas exigencias pero en Italia lo que tenemos es la exigencia de ayudar a nuestros hijos a tener otros, no de traer esclavos para remplazar a los hijos que no tenemos”. La respuesta del luxemburgués no tardó en llegar y ha enviado a Salvini a la ¡mierda!

El Nacional

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