Opinión

La victoria de la derrota

La victoria de la derrota

Chiqui Vicioso
luisavicioso21@gmail.com

 

He leído prácticamente todos los titulares y declaraciones de los jueces y miembros de la Junta Central Electoral, considerando una victoria las declaraciones de la ONU de que toda nación es soberana a la hora de establecer sus reglas de inmigración.

Tal euforia frente al descubrimiento de la fórmula del agua tibia realmente me deja perpleja, ya que ese tema nunca se debatió ni fue centro de debate. Que yo sepa la gran discusión se ha dado sobre el carácter retroactivo de la ley, una tesis por cierto con la que se graduó la Dra. Minerva Mirabal, y la locura que implicaba el hacer remontar una modificación constitucional al 1929, en un país donde el desastre documental es notorio y es difícil ubicar la documentación aun hoy.

Ese simple debate, normal en una democracia, se convirtió en un termómetro para medir la ignorancia, la arbitrariedad y la cobardia de muchos sectores que se autodenominan nacionalistas.

En ese circo vimos desfilar a todo tipo de figuras, desde izquierdistas que olvidándose del análisis de clase atacaron a las víctimas y no a los victimarios, porque siempre es más fácil coger los mangos bajitos que enfrentarse a los poderes tradicionales oligárquicos de ambos países; hasta artistas, diplomáticos, ex-articulistas privando en ingenuos, y mujeres desaforadas, cuyo nacionalismo tiene más que ver con crisis existenciales, o menopáusicas, que con el criterio.

El Facebook fue el escenario de los más enconados debates, allí recibimos docenas de epítetos, afiches con fotos de “traidores a la patria”, curiosamente de los únicos que tienen un historial de defensa de la patria en todos los ámbitos y han defendido sus ideas contra todo tipo de arbitrariedad; analfabetos y analfabetas que sin saber escribir repetian como en un mantra que Duarte había sido perseguido por los haitianos (les recuerdo que quienes lo deportaron junto con su familia fueron malos dominicanos y quienes también le impidieron regresar),entre otras sandeces.

Entre los denominados como “traidores” había gente que ni siquiera participaba en el debate, como Guillermo Moreno, lo cual indicaba que lo que estaba en juego no era la famosa Resolución, sino una ofensiva de la ultraderecha, envalentonada por el triunfo de sus manipulación, mentiras que la propia Junta se ha visto obligada a aclarar, porque en su revisión de los indocumentados en las ciudades descubrieron que la mayoría no son haitianos, y estos están en el área de los bateyes. Oh mi Dios, ¿que nos inventaremos ahora para convertir esta derrota en victoria? Porque, ¿ no ha sido una derrota esta demostracion de incultura, de mala educación, de inhumanidad, de bajos instintos, de ignorancia colectiva? De absoluta irresponsabilidad ciudadana?

Dios los perdone, yo no.

El Nacional

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