En nuestra sociedad, hay formas de violencia casi aceptadas, como la golpiza al niño como forma de castigo, la estigmatización de las mujeres por formas de conducta que no son las que impone el medio social, y la discriminación contra ciertas personas por ser distintas, en alguna forma, a la generalidad de las personas que las rodean.
Es muy triste pensar que esas formas de violencia son aceptadas. No se debe aceptar en modo alguno que los padres golpeen a los niños, porque eso deja secuelas.
Quien golpea a un niño, casi nunca lo hace pensando que con ello corrige una mala conducta, lo hace porque tiene rabia y porque entiende que debe someter al pequeño.
En el caso de las niñas, los golpes suelen responder a la intención de que asuma un rol que, de cualquier modo que se pueda enfocar, es triste. El padre o la madre la golpean para que realice labores domésticas, para que permanezca en la casa, y, en muchos casos, para que no juegue con los varones o para que no permanezca en un lugar donde hay muchos varones.
La mujer es víctima también de la estigmatización por motivos diversos. Uno de esos motivos es la inclinación a disfrutar de fiestas y a cambiar de pareja con cierta frecuencia.
El respeto a la dignidad humana, se convierte en prohibición contra cualquiera de estas formas de violencia.
En nuestra sociedad, la permisividad a ciertas formas de violencia, amenaza la convivencia en paz y en armonía.
Es hora de que todo el mundo se sensibilice en torno a esta realidad.
