El gobierno continúa apretando el cinturón de miseria del pueblo a tal punto que ya no aguanta más. El cordón de la pobreza está a punto de romperse. La tuerca de la pobreza no coge más vueltas. Por algún lado explotará la vaina. La gente no aguanta más. No puede aguantar más hambre, ni más desolación.
En algún bosque de rabia social se encenderá la llama que incendiará toda la pradera. Y el país cogerá fuego por los cuatro costados. La clase dominante parece no percibir como la carcoma de la indignación va tomando cuerpo, como la rabia se va anidando en las conciencias de los pobres, de los que nada tienen que perder. Los precios de los combustibles suben exorbitantemente todas las semanas de manera abusiva en violación a la ley de hidrocarburos famosa por lo de si baja, baja, y, si sube, sube. Junto con el gasoil y el gas licuado de petróleo sube el transporte, la energía y los alimentos.
El sistema energético sigue sin resolver aun cuando el partido de gobierno prometió hacerlo en apenas tres meses. En 12 años de gobierno las cosas están peores. Los apagones se han convertido en uno de los negocios más lucrativos de funcionarios y empresarios. Pagamos la energía más cara del mundo.El desempleo es cada día mayor, no importa lo que digan los números cada vez menos creíbles del Banco Central. El costo de la vida sube. Nadie lo detiene. El salario, sin embargo, se mantiene estancado. Para aumentar los productos de primera necesidad no hay que reunir a nadie, ni preguntarle a nadie. En cambio, para subir los salarios, hay que reunir a los patronos, funcionarios y obreros que nunca se ponen de acuerdo. El aumento salarial es siempre inflacionario, pero no el aumento de los alimentos.La inseguridad es cada vez mayor, al igual que la corrupción, el tráfico y consumo de drogas.

