Las potencias han decidido actuar frente al horror del secuestro desde hace varias semanas de más de 200 niñas en Nigeria. La actriz Salma Hayek tuvo que despertar o picar el amor propio de Francia, Estados Unidos y Reino Unido al llamar la atención en el Festival de Cannes con un cartel que decía “Regresen a nuestras chicas”.
Nigeria y sus cuatro países vecinos acordaron, con el respaldo de las grandes potencias, declarar la guerra a la bestia de Boko Haram, en cuyo poder se encuentran las colegialas.
Es inconcebible que todavía se produzcan acciones tan conmovedoras sin que el mundo, y particularmente el liderazgo, reaccionen con respuestas contundentes. Los supuestos vínculos con Al Qaeda no pueden citarse ni por asomo como razón para enfrentar el terrorismo en Nigeria. La suerte de las víctimas inocentes, quienes sabrá Dios el doloroso calvario a que han sido sometidas, es lo que en todo momento tiene que prevalecer. Ya que se decidió actuar debe hacerse sin la menor pérdida de tiempo.

