El sábado 29 de junio se conmemoró el noventa aniversario del nacimiento de un poeta, que más que escribir poesía, su existencia de trashumante urbano y antihéroe, sumado a la estela de cuentos dejados en su tránsito terrenal, demuestran que también la padeció: Ese es Juan Sánchez Lamouth.
Aedo de gran producción literaria en que vida y obra no se compadecen, al decir de su amigo el también poeta Mateo Morrison, quien lo describe con un aspecto de “poeta maldito”, reconociendo que su producción poética política contrasta con lisonjas a personeros de la oligarquía.
El escritor Manuel Mora Serrano, quien le conoció pies juntillas, participando de sus catarsis y sus parrandas aguardentosas, que posteriormente fueron éstas últimas las causantes de su muerte prematura, narra en escritos sus amores y desamores, su trashumancia urbana y sus andanzas picarescas.
De sus poemas, personalmente soy fanático de Los Hoteles Baratos, Los Lamouth y Aldea, aunque también hay uno que habla de pedirle a Dios que baje lo más pronto del cielo por el estercolero que reina en la Tierra (no recuerdo su nombre en estos momentos).
Lamouth ganó el premio nacional de poesía Gastón F. Deligne en 1964. Falleció en 1968.

