Opinión

Las dominicanas

Las dominicanas

El Día Internacional de la Mujer es el día de las mujeres corrientes que hacen la historia luchando por participar en la sociedad. Es el día de la mujer trabajadora, la que supera con creatividad las miserias que le impone la sociedad patriarcal para sobrevivir, muchas veces dejando su propia vida en el intento. La que sobrevive a la mayor y más grave discriminación, la de género.

Las mujeres tenemos que saberlo, a pesar de que, con las prácticas consumistas y la proliferación de mensajes pagados comercializando la fecha, se superficialice el contenido conmemorativo, felicitando por ese día, con flores, regalos y hasta planes especiales en playas y lugares turísticos.

Este año, a 25 de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, hoja de ruta progresista para la igualdad de género, el eslogan del día fue, “Soy la Generación Igualdad: por los derechos de las mujeres”, reuniendo a personas de todos los géneros, edades, orígenes étnicos, razas, religiones y países, para impulsar acciones que creen el mundo igualitario que merecemos las mujeres.

En nuestro país, como afirma el documento “La promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS y la situación de las mujeres dominicanas”, elaborado por el Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (CEG-INTEC), está lejos aún, la eliminación de la discriminación contra las mujeres, evidenciado por las cifras altas de mortalidad materna, de matrimonios infantiles “naturalizados”, los feminicidios y violencias basadas en el género, las diferencias laborales, así como la poca participación de las mujeres en los órganos de decisión del Estado.

Sin embargo, a nivel discursivo hemos avanzado en documentos y hasta protocolos que no se aterrizan. Constitución establece la igualdad de las personas en su artículo 39, y las leyes adjetivas, también la confirman. El carácter generalizado de transgresión a las reglas en nuestro país, como costumbre inveterada, sumado a la adhesión a la cultura tremendamente machista, nos mantiene a las dominicanas rezagadas respecto a otras mujeres de la región.

Esta desigualdad de hecho atraviesa todas las instituciones sociales y culturales en el país, como dice el mencionado documento del CEG-INTEC, y para revertir esta situación hay que tomar decisiones políticas capaces de desatar los nudos que mantienen las brechas de género, en detrimento de las mujeres.

No tenemos sistemas de registro capaces de producir estadísticas científicas y confiables para el trabajo de base, tampoco una asignación presupuestaria que visibilice los temas cruciales de las mujeres, y muchas ausencias más.
De verdad, no pudimos festejar. Solo conmemoramos.

El Nacional

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