Muchos han tratado de desmeritar el nombramiento por el Presidente de las gobernadoras, diciendo que es una repetición del gesto de Balaguer. Nada más alejado de la verdad, porque mucha agua ha pasado bajo el puente desde el anterior nombramiento de damas prestantes, y el movimiento actual de mujeres.
Hoy, por lo menos, las mujeres saben que son la mitad de la humanidad que alumbra la otra mitad, es decir que sin nosotras no hay especie; y que en el caso de la política nacional somos la mitad de los votantes, es decir, factor determinante de quien gana las elecciones.
Las primeras que tienen que entender esta verdad son las funcionarias porque si creen que su cargo es “honorífico” y por ende no tienen poder, pasarán a la historia como biscuises, u objetos de adorno del gobierno actual y los que vengan.
Es el caso de las gobernadoras. Si se asumen como representantes del presidente en su provincia tendrán autoridad para imponer orden en el desorden; para convocar a militares de todos los rangos; para exigir que quienes han sido designados en distintos ministerios cumplan con su deber; frenar la ocupación de áreas protegidas (los Farallones de Santo Domingo Este, por ejemplo); parar a los granceros que asesinan los ríos; apresar a los feminicidas; los traficantes de madera; los pedófilos y pederastas; con el apoyo del Ministerio de Interior y Policía, hoy en buenas manos. Resumiendo: actuar como una generala.
Y lo único que se necesita es tomarse en serio, tener ruedo en la falda.
1.-Primero hay que empezar con el personal de las Gobernaciones.
Solo basta observar su dinámica de trabajo para comenzar a introducir la diferencia, desde la dignificación del personal, con programas de formación que van desde el servicio público, género, y la educación continuada, hasta sus reivindicaciones laborales: seguro médico, retiro honorable, pensiones decentes.
Jamás faltarles el respeto. Si usted se dice defensora del pueblo no puede actuar como un trujillito cualquiera.
Si usted logra ganare la empleomanía de la Gobernación ya tiene la mitad del trabajo hecho.
2.-Debe armarse de un grupo asesor que se encargue de monitorear lo que pasa en su provincia y determinar que es prioritario. Ese grupo, además puede asesorarle sobre qué programas iniciar, de manera escalonada a quienes apelar.
3.-Si no tiene dinero para pagar asesores apele al sector empresarial honorable de su provincia, para crear un fondo con que cubrir gastos. Como todos sabemos quién es quién, eso es fácil. Así ningún geófago en Jarabacoa, ejemplo, podrá engañarla con “planes defensores del medio ambiente, mientras despoja al campesinado”.
Si se arman con estas recomendaciones, queridas Gobernadoras, todo les llegará por añadidura.
Por. Chiqui Vicioso
luisavicioso21@gmail.com

