Opinión

Las protestas populares

Las protestas populares

Las protestas populares no suelen ser simpáticas entre los empresarios y los gobiernos, porque atentan contra los privilegios y la estabilidad que ambos tienen que defender utilizando a las Fuerzas Armadas y la Policía, porque de lo contrario las masas encolerizadas derrumbarían su sistema de injusticia social.

Para una buena parte de los empresarios y del gobierno, nunca hay condiciones para las protestas, son políticas y planificadas para derrocar las autoridades legalmente constituidas, lo que justifica la represión policial.

Su prensa llama “revoltosos”, “delincuentes”, “bandoleros” y hasta “criminales”, a los que organizan protestas que, en ocasiones, se tornan violentas, no siempre por sus promotores, sino por las acciones de elementos infiltrados de las Fuerzas Armadas, la Policía y el siniestro DNI (Departamento Nacional de Investigación)

En este país siempre hay razones para la protestas. ¡Siempre! Nada ha cambiado. Al contrario. Cada día hay más motivos. Porque cada día hay más pobreza, más desigualdad social y menos equidad en la distribución de las riquezas. Y más corrupción, y más robo de los recursos del Estado. Y más impunidad. Y más desprotección de los recursos naturales renovables y no renovables del país.

En un país con el 60 % de su población en la pobreza, una buena parte sin servicios vitales como agua potable, servicio eléctrico, hay que protestar.

En un país sin educación, salud, vivienda, seguridad ciudadana y social, hay que protestar. Lamento y repudio la muerte de un balazo de un coronel. Y reclamo justicia. Pero al mismo tiempo pido justicia para los ciudadanos que todos los días son atropellados y asesinados por la Policía, sin que nadie diga ni haga nada. El asesinato de un ser humano, no importa cómo se llame, siempre constituye una tragedia.

Si este país no le perteneciera a 22 familias (como bien consigna en su libro el colega Esteban Rosario), no habría tantas razones y motivos para las protestas populares; si hubiera más equidad, menos privilegios, menos corrupción, menos saqueo y menos robo del patrimonio nacional. ¿O no tengo razón?

El Nacional

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