Articulistas

Lealtad y gratitud

Lealtad y gratitud

La voluntad de cambio parece haber encontrado algunos obstáculos. Unos por la resistencia de viejos funcionarios, empleados y contratistas aferrados a las ventajas y beneficios que el poder ofrece.

Otros, en apresurados escollos legales articulados por el PLD antes de comenzar el presente cuatrienio, así como en triquiñuelas y artificios urdidos por empleados aún enquistados, quienes se las arreglan para estorbar las nuevas designaciones.

Un factor imponderable se suma a los anteriores, y es el que se da como reflejo de las relaciones de afecto y dependencia derivados de la convivencia y necesidad de soporte que naturalmente tiene lugar entre recién nombrados y antiguos empleados.

Es una suerte de síndrome de Estocolmo donde víctimas y victimarios superan las diferencias en un tramo paralelo de sus vIdas, resultado de un acercamiento o reclusión, en que prima la supervivencia.

Hasta aquí el proceso parecería entendible e, incluso, aceptable, si no aceptamos que el proyecto y la necesidad de cambio por el que luchó el PRM, con el apoyo de todo un pueblo, involucra a muchos más personas de las que han sido favorecidas.

Situación que genera bastante ruido a este gobierno, cuya solución está en cumplir con las intenciones y propósitos de cambio que le dieron el triunfo, difícil de concretar sin el concurso de todos los que trabajaron para lograrlo. Nadie se identifica más con una tarea o idea que aquel que la impulsa y promueve.

“Los míos, con o sin razón”, canta el llanero venezolano. Los buenos, leales y auténticos son los nuestros, no los que estaban del otro lado, traidores a sus causas y anteriores compañeros, ahora devenido en “eficientes, confidentes y perros fieles” de sus jefes de turno. Hay que recordar que quien traiciona hoy, mañana hará lo mismo.

Los compañeros de lucha que estuvieron contigo no son busca empleos, sino también hombres y mujeres que hicieron tanto o igual que los ya nombrados para que Abinader y el PRM estén en el poder.

Todos deben estar, ¡ya! La lealtad y la gratitud son hermanas siamesas. Una depende de la otra. Las confrontaciones que resultan de las diferencias políticas deben contar con la participación de todos unidos, los nombrados y los pendientes.

Por: Eduardo Álvarez
cenitcorp@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación