Dicen que la realidad es según se la interpreta. Es decir, cada quien ve el mundo de acuerdo al color del cristal. Son discusiones que podrían llevarnos a razonamientos filosóficos, a criterios. Para unos la realidad es exactamente lo que vemos, un retrato, pinceladas. Para otros, tal cuadro queda sujeto a cuestiones muy subjetivas.
Veamos, por ejemplo, lo que acontece en un par de días y que los periódicos han publicado en sus primeras páginas. No interpretaremos nada, y cada uno de nosotros, usted y yo, trataremos de dibujar, a partir de los enunciados, la posibilidad de una realidad que, siguiendo formar de ver al mundo, podrían ser subjetivos u objetivos.
Unos de nuestros diarios publica el anuncio hecho por la Procuraduría General de la República sobre la construcción de cuatro nuevas cárceles, con fondos que aportará la empresa internacional conocida como Odebrecht, fondos provenientes del acuerdo con la Justicia por su admisión en los sobornos hechos a funcionarios públicos. Esta es una realidad. Usted dirá.
En tanto, el ex viceministro colombiano de transporte, Gabriel García Morales, fue condenado a seis años por recibir 6,5 millones de dólares de Odebrecht. Una obra le fue adjudicada.
Científicos de la NASA creen que la isla más nueva que hay en la tierra, formada a partir de lava volcánica en el Pacífico, hace tres años, puede convertirse en una clave para encontrar rastros de vida en Marte.
En tanto, el presidente Trump, del poderoso Estados Unidos, quiere una especie de base en la Luna, y supongo que tendrá presupuesto suficiente para terminar el cerco o muralla de su frontera con México.
Dinero para reparar daños en Miami con el paso de los huracanes Irma y María, aunque se quejó del dinero solicitado por los puertorriqueños.
Una mujer entró a un motel con su amante y terminó cortándole el pene, mientras un jovencito admite haber matado a una joven pero igualmente dijo que pagó diez mil pesos a un taxista para que escondiera el cadáver. Oficinas privadas y gubernamentales establecen cifras de las muertes. Apuestas al record. No hay perfiles ni estudios de los victimarios.

