Opinión

Lengua y género

Lengua y género

En su batalla contra la discriminación a que histórica e injustamente han estado sometidas las feministas perdieron el horizonte al atribuir al verbo parte de la culpa, o al reivindicar como una victoria la ridícula y hasta absurda relación de género en el léxico.

 Como cuestión de prestigio funcionarios y políticos se inflan al utilizar expresiones como “los dominicanos y las dominicanas” o “los niños y las niñas”, estableciendo de paso una relación de género y sexo impropia de la lengua.

El sexo es una condición orgánica que permite distinguir en cada especie a los machos de las hembras, mientras el género es una categoría gramatical que clasifica los términos en masculinos y femeninos. Si bien es cierto que como vehículo de comunicación la lengua es un instrumento social, la mujer ha sido relegada por causas que nada tienen que ver con la lingüística.

Además de afectada, la llamada comunicación no sexista resultaría inaplicable de hacerse con estricto apego a las normas que la originaron. Un fragmento de la dedicatoria de un libro citado por el doctor Orlando Alba en su obra “Identidad lingüística del dominicano” así lo demuestra: “Dedico esta obra de manera muy especial a los maestros y maestras de mi país; y a todos y todas aquellos y aquellas que puedan leerla. Lo hago de esta manera, ya que considero que los mismos y las mismas son los y las profesionales más meritorios y meritorias que tienen una nación, un pueblo y el mundo.

Son ellos y ellas los padres y las madres de los y las profesionales, los agentes de cambios, transformadores/transformadoras, forjadores/forjadoras, moldeadores/moldeadoras y modificadores/modificadoras de caracteres de la sociedad y el mundo”.

No hay necesidad, como dice Alba, de tal esperpento cuando la lengua no es ni por asomo la responsable de la discriminación de género. Y no es todo.

El Nacional

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