El Nacional
El presidente Leonel Fernández confió ayer en el compromiso y profesionalización de las Fuerzas Armadas para derrotar el narcotráfico y afirmó que la amenaza del tráfico de estupefacientes será eliminada.
El gobernante consideró la lucha contra el narcotráfico como un reto para la República dominicana, lo que permitirá que el país salga más fuerte, más unido y más vigoroso.
Fernández habló en esos términos durante el acto en que recibió el doctorado Honoris Causa en Ciencias Aeronáuticas, que le fue conferido por el Instituto Superior para la Defensa -INSUDE, dentro de la celebración del 61 ande la creación de esa entidad castrense.
Durante el acto, el presiente Fernández felicitó a un grupo de 26 cadetes que se graduaron en distintas disciplinas impartidas por el Instituto Militar de Estudios Superiores Aeronáuticos -IMESA, en la Base Aérea de San Isidro.
El mandatario enfatizó en que los retos del país son también los retos de los institutos castrenses, en especial de las Fuerzas Armadas y la Fuerza Aérea Dominicana.
Enfatizó en que avanzando hacia el porvenir lo que se tiene por delante es la formación de recursos humanos, lo que significa la profesionalización de las fuerzas Armadas, y de manera especial de la Fuerza Aérea.
Reiteró que la profesionalización y tecnificación, además de la moralización de la fuerza Aérea Dominicana, debe ser encauzada como deber sagrado con la Patria.
El gobernante entiende que la idea de una tecnificación y profesionalzación debe ir acompañada de un proceso de moralización, para que el país se fortalezca en términos democráticos y logre avanzar como país respetado en todas partes del mundo, y se garantice a las generaciones futuras un país que provee de oportunidades para que cada quien pueda cultivar sus potencialidades.
Fernández anunció en su discurso que próximamentse iniciará la licitación internacional para la adquisición de radares de corto, mediano y largo alcance para vigilar el espacio aéreo.
El primer mandatario hizo el anuncio luego de destacar los esfuerzaos de su gobierno por la tecnificación de las Fuerzas Armadas Dominicanas.
Las declaraciones de Fernández se producen, en momentos en que el jefe de la marina de Guerra anuncia la cancelación de siete oficiales y subalternos de ese cuerpo, a los que la jefatura vincula al narcotráfico, los viajes ilegales y otros hechos delictivos.
El jefe de la institución, vicealmirante Julio César Ventura Bayonet, advirtió que no le temblaría el pulso para separar de las filas de esa entidad a quien se encuentre culpable de tráfico de drogas o vinculación en los viajes ilegales.
Anteriormente fueron cancelados 33 oficiales navales, entre los que destacan Edward Mayobanex Rodríguez Montero, a quien se vinculó a la ejecución de siete extranjeros en el paraje Ojo de Agua de Paya, Baní, por asuntos de narcotráfico.
En la oportunidad, el presidente Fernández consideró inconcebible la participación de militares y policías en cuestiones de narcotráfico y otros delitos.
Rodríguez Montero se había escondido tras descubrirse su participación en la masacre de Paya, y había advertido que solo muerto se entregaría a las autoridades.
Sin embargo, posteriormente fue apresado en el aeropuerto Gregorio Luperón, de Puerto Plata, cuando intentaba abandonar el país hacia las Bahamas.
Rodríguez Montero fue acusado de disparar a los siete colombianos encontrados muerto en Paya Baní, el 4 de agosto, por un conflicto relacionado con el narcotráfico.
Este hecho conmovió a la opinión pública nacional e internacional, que luego fue sacudida por declaraciones del senador del partido en el poder Wilton Guerrero, vinculando a funcionarios judiciales y oficiales policiales con las personas ejecutadas en Paya.
Guerrero, presidente de la Comisión de Ética del Senado, fue sometido a los tribunales por el general de la Policía Nacional Hilario González, a quien vinculó con las personas asesinadas en Ojo de Agua.
El senador acusó al general González como el mecenas de los traficantes de drogas en ese poblado, ubicado a 61 kilómetros de Santo Domingo, en el sur.

