Opinión

Leonel en decadencia

Leonel en decadencia

Leonel Fernández se está convirtiendo en un presidente rechazado por una gran parte de esta sociedad. Su descenso va parejo al deterioro de su gobierno y del Estado que  dirige.

La crisis nacional se agrava a consecuencia de las políticas  en favor de las élites, especialmente de los grandes grupos financieros, de los beneficiarios de las privatizaciones de las empresas públicas y los recursos naturales, y de las magnates del turismo y las zonas francas.

Gravitado con fuerza el dispendio de los recursos públicos, el clientelismo, la corruptela política y todo el abanico de delitos económicos gubernamentales, estatales y para-estatales. Esto se mezcla con el impacto demoledor de la crisis integral, estructural y sistémica del capitalismo mundial.

Los ingresos por turismo, remesas y exportaciones van en picada. Las recaudaciones fiscales han tenido una caída estrepitosa. La quiebra del sector Zonas Francas no ha podido ser contenido en los injustificados subsidios. La ruina en cadena de las pequeñas y medianas empresas agropecuarias y manufactureras va en  ascenso. El petróleo baja y los precios de alimentos y servicios siguen en alza. La estructura impositiva sobre los hidrocarburos entra en crisis aguda con la reducción de sus precios.

La crisis energética se agrava: tarifas alta y  más apagones  caros, aun después de la significativa reducción de la factura petrolera. La corruptela desenfrenada ha dado paso a la preeminencia de las conexiones de Estado con el narcotráfico.

La podredumbre traspasó todas las fronteras institucionales y esta fuera de control. Tiene vida propia y la alta complicidad  impide ponerle freno.

La delincuencia esta dentro y fuera del gobierno y del Estado, en sus instancias más elevadas, restándole toda capacidad a las organizaciones encargadas de prevenirla, perseguirla y sancionarla, porque ellas mismas forman parte de ese inframundo perverso. Y como se sabe: delincuencia no combate delincuencia.

El gobierno gesticula y simula enfrentarla. Los escándalos se suceden, creando una crisis político-institucional de profundo calado y generando una crisis de confianza en franca expansión.

En medio de su Cumbre “anticrisis”, supuesta a buscar soluciones, el deterioro  ha crecido y se ha multiplicado. El país luce a la deriva. El gobierno se ha convertido en un desgobierno.

Del Presidente se dice en las calles todo lo malo, habido y por haber. Su credibilidad está en el piso y su capacidad de simulación ya no surte los efectos de antes. La realidad se impone sobre lo virtual publicitario. A pocos meses de su reelección forzada, Leonel se ha tornado en una carga pesada, en un presidente con una enorme tasa de rechazo.

Su entrampamiento lo ha conducido a forjar -por razones  mercuriales- una peligrosa alianza con el peor gobierno del continente: con ese engendro colombiano presidido por Álvaro Uribe Vélez, llegando al extremo de aceptar como embajador del mismo a un general con feo historial y obligado por los escándalos   a renunciar de la jefatura del Ejército de ese país. Son consistentes las  denuncias sobre sus atrocidades; pasando además por alto la reformulación por Uribe de su política de expansión del conflicto armado fuera de sus fronteras y a contrapelo de aquella Declaración de Santo Domingo, impulsada hace un año por el propio presidente Fernández, a raíz de la masacre de Sucumbíos (bombardeo al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano).

Demasiado débil tiene que estar un presidente para dar esos pasos  y aceptar esas humillaciones, cuyos efectos no se pueden encubrir con el anunciado viaje a Cuba, usado para tapar su creciente degradación política.

Sí, Leonel está en franca decadencia y lo peor para él es que su capacidad de maniobra está llegando al fin, amarrado como está a la mala herencia neoliberal  y también al clientelismo.

Y esto pasa a penas iniciándose este período después de su forzada reelección, gestándose tempranamente una singular crisis de gobernabilidad, que incluso podría cuajar sin que esté a la vista una salida electoral.

Todo parece indicar que a Leonel la situación se le torna cada vez más fea… dada su ineludible responsabilidad en la expansión y profundización de esta crisis y dada su incapacidad para superarla.

Pero no hay problema, profesor-presidente; sobre todo si usted permanece  abrazado a Bush padre y al general Montoya, como tablas de salvación en tiempo de Obama y de la ola continental de cambios.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación