En vez de gastar energía desarrollando un auténtico papel de oposición política, lo que hacen las organizaciones adversas al partido gobernante, dejando al descubierto su debilidad, es apostar de manera abierta a que el doctor Leonel Fernández, ya lanzado al ruedo como precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se convertirá en oposición dentro de su partido para entonces enfrentar al gobierno de su mismo partido. ¡Qué absurda se nos presenta esa quimera! .
Lo que se percibe sin forzar la vista es precisamente que por esos juegos o deseos infantiles de nuestra oposición política es que la inmensa mayoría de los sectores pensantes de nuestra sociedad sostiene que el PLD nunca ha tenido en contra una oposición real, fuerte, con la capacidad de empujar democráticamente para desplazar a la organización morada del poder.
En toda actividad humana la debilidad del contrario tiende a fortalecer al protagonista. Leonel Fernández, como auténtico líder de masas con posibilidades innegables de convertirse en el próximo presidente de la república en mayo del 2020, es odiado y temido por la oposición política que siempre ha estado en minoría.
Si apostando, soñando y pretendiendo convertirse en pájaros de malos agüeros es que piensan ganarle al PLD en el 2020, pues mejor que se vayan preparando para otra contundente derrota. Lo primero es que el PLD participará en el proceso electoral unido como siempre. Lo segundo es que el presidente de los morados (Leonel) jamás levantará su voz de modo negativo para hacerle daño a su partido.

