El gran Napoleón Bonaparte, postuló: Los pueblos se salvan de todos sus reveses, excepto de aquel en que consientan su oprobio.
Por eso, hijos e hijas, a quien nos duele y sufrimos en carne propia los infortunios que atraviesa San Cristóbal, debemos unirnos ya, formando una legión moral de luchas cívicas a favor del progreso y reivindicaciones sociales que tanto merecen nuestros hermanos.
¡San Cristóbal, levántate del lastre y olvido a que has sido sometida durante los últimos 48 años, con mínimas realizaciones y actitudes de algunos gobiernos que han tendido la fatal espada de Damocles sobre tus grandezas libertarias.
Hacemos un ferviente llamado al corazón y al sentimiento, de los auténticos y auténticas sancristobalenses, aquí en la República y en el Extranjero, a formar filas de vanguardia, determinismo, arrojo y valentía en pos de ideales y anhelos, con el resurgimiento de voces silenciosas, oídos sordos y hasta miopía, hasta convertirnos todos en Lázaro o Cirineo de estos tiempos.
¡San Cristóbal, levántate, despierta, camina, habla y acciona exigiendo los derechos plasmados en la Carta Magna, pues ya se acercan las elecciones de medio término y muchos continuarán con promesas incumplidas, a quienes poco debemos sonreír, lamentablemente.
Ofrecen bandejas de oro para escupir sangre, continuar destilando pobreza, hambre, desempleo y angustias de tantos desesperados que transitan nuestras calles y barrios, en busca de un mendrugo para sus hijos.
¡San Cristóbal, levántate, no permitas más que el antifaz de las mentiras y ofertas vuelvan arropar tus manos, rostro, con funditas, zinc, cemento, varillas, chelitos y pesitos que utilizan de los propios impuestos que pagamos todos, a veces extraído del erario público, pues no otorgan lo que tienen con raras excepciones, como si el Estado que integramos todos los dominicanos fuese una herencia a título universal, inaudita equivocación de quienes ostentan el poder, aleve como la vida y pasajero como el viento.
¡San Cristóbal, levántate y anda con las prerrogativas de que estamos investidos, reclamando en orden sin quebrantar jamás los postulados constitucionales y legales, pues como baluarte de la ley de leyes que somos, tenemos por herencia y deber el respeto a los poderes públicos vigentes.
¡San Cristóbal, levántate del olvido y subestimación a tus gloria imperecederas, augusta majestad y virtuosidad de tu grandeza, integrando una cruzada cívica redentora, respetando el partidarismo de cada quien, credos religiosos, hablando sin retórica, sin filosofar y sin exhibicionismo de palabrerías bonitas de que ya estamos hastiados.
¡San Cristóbal, levántate y camina, despierta, pues tuyo es el presente, el porvenir, destino y avance; las glorias de continuar o no, viviendo en sumisión. ¡Pueblo mío, levántate, despierta y anda!
¡San Cristóbal, levántate, despierta! No más incuria, desaliño, reticencia ni martirio. ¡Levántate ya, y anda!

