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Libertad de prensa

Libertad de prensa

La libertad de prensa que se exhibe en el país no ha sido un regalo, sino lograda y mantenida por la lucha constante de todo el pueblo dominicano. No puede existir un país con plenas libertades, si es cercenado el derecho a la libre opinión.

De ahí la importancia de que no se caiga en excesos y calumnias viles que desnaturalizan el ejercicio periodístico. Una opinión díscola, da pie a que se marchite la libertad de prensa que gozamos ahora mismo.

Los dominicanos saben lo que es vivir en etapas de intransigencia, donde lo primero que se trató de acallar fue a la prensa libre e independiente. Hoy eso es imposible.

Hay lagunas que quedan todavía, y son de los prepotentes que quieren silenciar voces que no le son afines, con el chantaje publicitario. Por suerte, son los menos y se tornan en casos aislados.

El presidente Luis Abinader ha sido respetuoso de la libertad de prensa, de la libre expresión del pensamiento y de la difusión sin cortapisas de las ideas. Los dominicanos tienen un firme compromisos de que nadie podrá atentar contra la libertad de expresión.

El surgimiento de nuevas modalidades de la comunicación, sobre todo basado en mensajes y plataformas de internet, obliga a revisiones y responsabilidades. Hoy, los periódicos digitales y las redes sociales rivalizan con los medios tradicionales.

La gran diferencia está que los medios tradicionales, radio, televisión y periódicos impresos tienen que verificar las informaciones que ofrecen y evitar los falsos mensajes. En las nuevas modalidades se da paso al tremendismo.

Para muchos manejadores de periódicos online y redes sociales lo importante es conseguir puntos favorables a sus plataformas, y es norma que incluyan noticias falsas y difamatorias, pero de gran atractivo para el público.

Esas plataformas que difaman y juegan con la verdad tienen que ser desechadas. Por desgracia, no hay mecanismos legales para controlarlas. Los juicios por difamación e injuria no solucionan el problema. Se inician y luego se esfuman sin culpabilidades.

La libertad de prensa y opinión pública de conciencia tiene que ser protegida por todos los dominicanos. Ha costado sangre y luto alcanzar plenas libertades de expresión, por lo que por caprichos, nadie pude torcer ese camino.

El periodista debe ser el principal guardián de que se mantenga una prensa libre e independiente, desde la cual se levanten atalayas de lucha contra los males del sistema y prepotencia de gobiernos y poderosos.

Por: Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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