Opinión

Libro de Ariza Cabral

Libro de Ariza Cabral

Ferviente luchador nacionalista, como pocos aparecen hoy, José Daniel Ariza Cabral escribe con el corazón historias y vivencias que estremecen la conciencia humana.

Es el amigo quien hace llegar a mis manos su interesante libro “Testimonios Autobiográficos”. Es el pensador revolucionario, comprendiendo que el hombre nace para luchar con honradez y dignidad, aún en medio de adversidades y contingencia que lo hacen grande.

Se trata de un amplio esbozo, situaciones, hechos y acontecimientos vividos por José Daniel y sus compañeros de batalla, en el itinerario de su existencia, desde los 11 años de edad, hijo de la noble tierra La Peña de Tamboril. Al profundizar la obra sentía emociones y lágrimas, leyendo muy deprisa y luego detenidamente para nutrirme de tantos episodios que de seguro rememora a José Daniel con vértices de tristeza y gloria, pues al decir de William  Shakespeare, la memoria es el centinela del espíritu.

La obra profesa una vibrante presentación del destacado intelectual Luis Gómez, quien, con pincelada tras pincelada, expresa entre tantas narrativas lo siguiente: “como podrá verse a lo largo de estos relatos autobiográficos, el drama personal persiguió impecablemente a José Daniel: 1) La muerte  de su padre, en la Cárcel de Nigua (1934) cuando apenas tenía 7 años, sin que pudiera encontrar su cadáver, 2) La muerte de su hermano menor en la cárcel del Nueve (1960) sin que tampoco se encontrara su cadáver, 3) La muerte de su prima Josefina Ortiz  Ariza en los combates del Puente Duarte (1965) y cuyo cadáver tampoco apareció.

El ingeniero Ariza Cabral en el viacrucis de sus días sustenta el optimismo a pesar de los tormentos, doctrina proclamada por el filósofo alemán Gottfried, en su obra “Ensayo de Teodisea sobre la bondad de Dios, la Libertad del Hombre y el Origen del Mal”.

“En testimonios”, el autor recuerda su infancia, evoca las diferentes etapas que vivió en el exilio, prisiones, injustas, iniciadas en Monte Cristi, entre tantos temas de gran valor social y moral.

En la exégesis del tema, Ariza Cabral relata un hecho conmovedor cuando el héroe nacional Manolo Tavárez Justo en las Manaclas, le entrega un caracol con esta inscripción “A mi pequeña Minú” como recuerdo de una amarga experiencia, el cual se encuentra en el museo de las heroínas Hermanas Mirabal.

Testimonios Autobiográficos debía exhibirse en la feria del libro y a su  autor le expresamos nuestra gratitud y reconocimiento por su aporte a la dominicanidad, el valor, la libertad y la historia, ya que un buen libro, al decir de Thomás Carlyle, es la esencia más pura del alma humana.

Entre tantas proezas y glorias, cuyos nombres debían ostentar calles, escuelas, avenidas, edificios, comunidades,  cita el autor a mi querida compañera de la Universidad Autónoma de Santo Domingo doctora. Piki Lora, única mujer dominicana que estaba en el exilio en ese tiempo. A Freddy Beras Goico, Evelio Hernández, Polo Rodríguez, Rubén Lulo, Jaime Socía, José Miguel Román, El Guajiro, José Frank, Manuel Antonio, Bolívar Tapia Cunillera, Tony Barreiro, Aniana Vargas, Jaime Cruz, Cucho Féliz, Fidelio Despradel, Pocho Peynado, Rafael Reyes. El libro de Ariza Cabral es un verdadero testimonio al decoro nacional.

El Nacional

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