Rostro y sombra
Rostro y sombra. Autor: Víctor Escarramán; género: novela; diagramación y montaje de portada: Amado Santana; edición: Editora Santuario; impresión: Editora Búho.
Si de verdad ver las conclusiones del Congreso de Grandes Verdades, nada tan claro como que el milagro de que el escritor se forja por el trabajo.
Ser escritor (a) no es producto ni de la inspiración, ni del cultivo de relaciones personales en un medio tan difícil como el literario; marcado generalmente por egos y silenciadas trampas del silenciar la obra de los demás.
Víctor Escarramán es un joven abogado vinculado al mundo financiero, con una clara vocación irrenunciable por la literatura y dentro de sus géneros, él cuento y la novela.
El autor es sinónimo de forja de un ejercicio vocacional que le ha llevado a dejar de lado las opciones de recreación, para integrarse a grupos literarios, a hacer todo taller a su alcance, a leer literatura cada día.
Escribir comporta un dilema para quien aspira a aprender a hacerlo… la única forma de acercarse sus secretos tesoros de dominio, es escribiendo, investigando técnicas y experimentando la expresión mediante el método de prueba y error, acertando y fallando en los modos del decir escrito.
En esta práctica, en este marco del buscar el tono preciso de la expresión, Villamán, ha logrado un sello propio, una manera de establecer presencia en nuestras letras.
Con rostro y sombra logra el milagro de extraer un tema que, difundido con un tono de morbo sensacionalista en los medios escritos de comunicación (sobre todo desde el desaparecido diario El Sol), para recrearlo con un bien logrado tono de narrativa en la que priman simultáneamente un enfoque documentado e imaginativo.
Víctor Escarramán toma la información publicada sobre este caso de hermafroditismo, vinculado con la falsa identidad de monja en un convento (siendo también hombre) y sale incólume del desafío de hacer una literatura digna, despojada de los ramales circunstanciales y elevando el tono con una literatura que acusa un tono poético y detallado, de gran vuelo.
Como novela, “Rostro y sombra” es una pieza que resalta por su capacidad para atrapar, desde su inicio, con puntillosas garras “A Fernanda la vida le supo amarga. No solo desde que su cuerpo debutó indeciso”, sino también por la capacidad de provocar y sostener a lo largo de su extensión de sus 280 páginas.
Presentada en un concurrido acto en la Biblioteca Nacional, ante un público que llenó el salón, esta novela deja ver un universo de ficción basado en hechos ocurridos (a cuyo ser protagonista, conocimos), logrando una pieza que hace salones con la mejor narrativa dominicana joven.
El quehacer creativo del autor, es muestra de lo que es posible lograr mediante la vocación entrenada, trabajada, procurada en sus demandas de preparación, desvelos y horas de lecturas y pacientes talleres literarios.
Rostro y sombra es una narrativa necesaria que apunta y devela el empuje de las nuevas firmas, adelantándose de un futuro mundo de renovación de liderazgos literarios locales.

