Chiqui Vicioso
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(lll)
Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Una clase, en este caso la trabajadora, que no conoce su historia está condenada a sufrirla, una y otra vez.
El nivel de ignorancia histórica de los obreros y obreras dominicanos sobre su historia es abismal. No es ya que los “piches de guagua” desconozcan quien es ese señor con barba y boina que Hubieres hace colocar en sus guaguas, es que si usted le pregunta a un obrero quien fue el puertoplateño José Eugenio Kunhardt, o Freddy Valdez, no tienen la menor idea.
Todos conocen a Mauricio Báez, pero no como el presidente de la Federación de Trabajadores de San Pedro de Macorís (asesinado en Cuba, donde se había exilado) que lideró las gestas de los trabajadores del Este en La Romana y San Pedro, en 1942, y logró arrancarle al dictador Trujillo un aumento salarial, (que le costó la vida a varios dirigentes y militantes obreros), sino como un Club barrial donde se juega básquet.
Jesús Galíndez, escritor vasco secuestrado en New York y asesinado por Trujillo, se preguntaba: ¿Dónde se formarán los futuros dirigentes sindicales dominicanos?
Y tenía razón, porque no veía, como no vemos hoy, ninguna escuela que enseñe que ya en 1905 había un Sindicato de Panaderos en Santiago; que en 1919 había una Hermandad Cigarrera formada por trabajadores tabacaleros de Santiago; que el 17 de noviembre de 1929 se constituyó la Confederación de Trabajadores Dominicanos (CDT); que en 1942 se realizó la huelga de Trabajadores Azucareros del Central Romana; y en 1946 la huelga general de los trabajadores del Este.
Y, ¿por qué no conocen su historia los y las obreros dominicanos? Porque ya los tiempos en que en todas las tabaquerías había lectores que educaban a los y las trabajadores (José Martí fue uno de ellos, también la legendaria boricua Luisa Capetillo), mientras laboraban, dejó de ser una demanda y ahora los trabajadores apenas pueden pensar, bombardeados por la música estridente con la que sus empleadores impiden que siquiera conversen.
¿Y dónde está la dirigencia sindical? Con honrosas excepciones (Santos fue una de ellas) haciéndose ricos, baratos empresarios cuyo ego se desata convirtiéndolos en pequeños capos gansteriles, que persiguen y matan a quienes desatan su ira.
Siempre he dicho que creeré en el primer líder sindical que responda a la sociedad con programas de alfabetización y educación continuada para su militancia.
Ahora creeré en el primer líder sindical que demuestre como su sindicato protege a los y las trabajadores contra el Corona Virus, como ha iniciado Redes de Solidaridad en los barrios para combatir el hambre y la irresponsabilidad sanitaria.
Entonces celebraremos.

