La competencia era fuerte aun cuando los públicos eran diferenciados hasta cierto punto. Mientras Ricardo Arjona abarrotaba el Estadio Olímpico, a unos 600 metros, el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, se revestía de un arte musical cristiano de calidad total con un concierto que excedió lo ofrecido en la producción de Tony Gómez, 3 X 1. La solista de adoración Lily Goodman, una extraordinaria voz que llenó el recinto y que cuenta con una legión muy amplia de personas que le siguen y admiran, tanto por la calidad de su voz, la belleza de sus temas como por el compromiso cristiano que ha asumido. Era una de las estrellas más esperadas de la noche, e inició su actuación con Una vida no me da, que es virtualmente un himno de batalla para sus Espectáculos. La cantante es oriunda de Villa Mella y descolló como vocalista desde los cuatro años cuando su madre le pidió que le acompañara en una canción. ç
Recibió a Jesús en su corazón en 1999 y logró lanzar un primer disco titulado Contigo Dios, que la elevó a los lugares más demandados de la música que difundían las estaciones cristianas y que pedían sus oyentes. Jesús Adrian Romero escuchó el disco y le ofreció contrato para venir a su sello, Vástago, desde el cual ha proyectado su carrera. Sus tres discos más recientes son Vuelve a Casa, Sobreviviré y Sin Miedo a Nada,. En el concierto demostró porque es una de las voces más amadas y apreciadas en el ámbito de Latinoamérica y Estados Unidos. Tercer Cielo, una pareja conformada por Juan Carlos Rodríguez y su esposa Evelyn Herrera, apertura el concierto ofreciendo una muestra de su química artística, cristiana y Personal. Entre el público estuvo el integrante inicial de Tercer Cielo, Marcos Yaroide, quien acudió a dar respaldo a quien fuera su compañero de dúo. Esto fue destacado en un momento por Juan Carlos Rodríguez. Finalmente actuó el pastor, compositor y cantante de Venezuela Daniel Calveti, quien debutaba para el público dominicano. Se trata de un artista de exquisita voz y mucha presencia escénica que dio punto final a un espectáculo que tuvo la valentía de imponer la fuerza de la fe por encima de todas las dificultades de producción, incluyendo la importante competencia que representó, en términos de ese publico general que puede optar tanto por lo popular como por lo cristiano. El Palacio de los Deportes no se llenó a totalidad, pero era comprensible, Quienes asistieron demostraron la fuerza de su fe.
Lo bueno, lo malo
El espectáculo artístico inició hora y media más tarde de lo anunciado, pero no por culpa de la producción de Tony Gómez sino por la extralimitación que en el tiempo se produjo en un espectáculo que se montó allí mismo a las madres. Excelente: la introducción estuvo a cargo de artistas de la Iglesia del Ministerio de Lim que se lucieron con la presentación del concierto y dos números iniciales . No fueron identificados pero particularmente el muchacho, mostró calidad para iniciar el diálogo con el ferviente público y cantar con un espíritu y un dinamismo que trató de compensar la dilación en el inicio. Inadecuado: Los animadores que entraron posteriormente se extendieron más de lo razonable.. Pudieron haber sido un poco más breves. Sus rutinas ofrecían más detalles de lo necesario para presentar a los tres artistas esperados y conocidos. Otro día deben ser más directos. Los artistas son los cantantes. Sonido: En algunos momentos, el sonido era ensordecedor y no se apreciaba bien el texto interpretado.

