Opinión

Los bolos de la construcción

Los bolos de la construcción

El interés del presidente Danilo Medina, para lograr una mejor distribución en la construcción de diversas obras de interés público, en las que participan miles de ingenieros, ha sido suficiente demostrado.

Su propósito está encaminado a evitar el cobro de la tradicional “comisión” del diez por ciento, y quizás algo más, cuando eran asignadas de grado a grado, como sucedía en los gobiernos anteriores.

La metodología actual para asignar la construcción de obras está reglamentado por un Comité de Compras y Contrataciones, que exige a los interesados una serie de condiciones para participar en los sorteos entre los ingenieros  calificados, siempre que cumplan con estar al día con el pago del Impuesto sobre la Renta y que no estén inhabilitados judicialmente.

Eso significa que todos los ingenieros pueden participar en los sorteos. Sin embargo, consideramos que es necesario modificar esa reglamentación, pues no es lo mismo que un ingeniero en pocos años de ejercicio, y sin experiencia, pueda ser beneficiario de una obra porcientos de millones de pesos, contra

un colega suyo, con decenas de años en el ejercicio de su profesión y con una nómina de empleados que hay que pagar, además de los impuestos colaterales, que es una contribución social. Eso parece injusto.

La propuesta no es que se discrimine a los ingenieros, sino que las obras sean categorizadas de tal modo que haya una garantía en cuanto a la experiencia, si se quiere asignándolas por montos, a cada quien por su  calificación.

En el pasado inmediato, se produjo un mercado de obras, que fueron otorgadas grado a grado a personas estrechamente ligadas al partido del gobierno, incluso de muchas que estaban vinculadas a la industria de la construcción y que se beneficiaron a sí mismas con esas irregularidades.

Esa situación es precisamente la que ha dado lugar a que amplios sectores del pueblo acusen de corrupción a funcionarios que asignaban esas obras, como también a aquellos que cobraban y todavía lo hacen, para pagar cubicaciones a cambio de exorbitantes sumas de dinero, “para que el cheque salga”.

Esperamos que siga “el bolo de la suerte”, porque eso significa la construcción de nuevas obras, con la incorporación de cerca de un 50 por ciento de ingenieros del CODIA que se habían retirado por la forma graciosa en que se otorgaban los contratos de grado a grado.

Creemos que  el presidente Medina es lo suficientemente  inteligente para aceptar estas observaciones, hechas con la mejor buena fe, para que el gobierno sea cada día más transparente, en beneficio del pueblo dominicano.

El Nacional

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