¿IDAC o AERODOM?
Señor director:
Y lo conozco desde hace décadas. Sabe tanto de la flor del cacao como del ratón cacaotalero que muerde la mazorca para que se pudra y caiga. Investigador, lee y estudia porque también es innovador.
Serio como su fértil tierra, es líder entre su gente del cacao y dirigente aun en el amplio sector agropecuario. Lo escuchan también en el ámbito internacional.
Por eso, el amigo Martínez Rojas (Periódico Hoy, 04 de abril del año 2009), sufrió hasta el desespero y la frustración varado allí, en el Aeropuerto Internacional de las Américas, AILA. La reunión internacional ya comenzaba y nadie removía de la pista el avión ejecutivo.
La importancia, trascendencia y aun popularidad del IDAC, deslumbra tanto a todos que, en materia de aeronáutica civil, cuando ocurre un desafuero o error, a alguno se le ocurre culpar del hecho al IDAC.
Y el IDAC, mirando de soslayo, sólo alcanza a decir: epalante que vamo. Y para demostrarlo, ahí se levantan en el mismo Aeropuerto José Francisco Peña Gómez, como pirámides caribeñas, los recién inaugurados edificios del Complejo Aeronáutico Dominicano y, sobre todo, la Academia Superior de ciencias Aeronáuticas.
Formar técnicos aeronáuticos, eso sí es función del IDAC.
Capacitar a todo el personal complementario y necesario para adecuar una sólida aviación civil, eso sí es responsabilidad del IDAC.
La supervigilancia de la seguridad operacional de la navegación aérea, eso sí es responsabilidad del IDAC.
Pero todo lo que concierne a las Operaciones intrínsecas de un Aeropuerto no corresponde al IDAC. Ni mucho menos.
Educar, para mayor abundamiento, es una actividad altamente compatible con la personalidad del director de IDAC. Educar, instruir, adiestrar a la juventud estudiosa, allí, sépalo el lector, se enclavan las raíces profesionales del distinguido y eficiente director del IDAC, licenciado José Tomás Pérez. Y estimo que es su más cara opción vital de no verse enfrascado en una absorbente vida política y una eficiente administración pública.
José Tomás no se merece ni el desafuero ni el vituperio por errores operacionales fuera de sus funciones.
Sí, IDAC: epalante que vamo. Y todavía está fresca la tinta y húmedo el papel del acuerdo mutuo de libre navegación con Chile, el progresista país, notable exportador de turistas para nuestras playas. Acuerdo que negoció y culminó el IDAC.
En conclusión, el distinguido cacaotalero generalmente acucioso escritor, debe repasar los acuerdos vigentes entre el Estado dominicano y la empresa AERODOM para instalar la responsabilidad allí donde es debido en cuanto al retraso de la remoción de aquel avión tipo ejecutivo.
Y no en el IDAC, a quien esa función no le compete en modo alguno según su Ley Orgánica.
Y, claro está, hay que ser paciente, reflexivo, para no confundir la gimnasia con la magnesia.
Atentamente
Lic. Francisco Dorta-Duque

