Relaciones con China
Señor director:
China resulta mejor cuando se la conoce. Más cerca de la República Dominicana, como ha estado en los últimos dieciséis años, ha conquistado enteramente la opinión y la simpatía dominicana, ganado mercado. De ese modo, ha atraído notablemente el interés de hombres de negocios, artistas, intelectuales, profesionales y políticos.
Grupos de presión, incluyendo a fuerzas tradicionalmente conservadoras, han reconocido la importancia y necesidad de que sean formalizadas las relaciones diplomáticas entre China y nuestro país.
El propio gobierno está lleno de funcionarios y asesores que la promueven y gestionan abiertamente. Asimilan, por supuesto, unos vientos del este que soplan positivamente. Ignorados o desdeñados apenas por el presidente Leonel Fernández, único obstáculo para que chinos y dominicanos brinden por las formales relaciones diplomáticas.
Cuestión de formalismo, todos estamos del lado de China, sólo falta que el Presidente dé el paso, lo cual está a punto de ocurrir. En tales términos se expresó hace tres años un cercano colaborador de Fernández, durante una cena, en presencia del canciller dominicano y media docena de diplomáticos. Las declaraciones fueron reseñadas, sin que el Presidente las desmintiera ni hiciera nada al respecto.
Pero, inexplicablemente, se resiste a aceptar una corriente de opinión y firmes acciones que reconocen el preponderante liderazgo de China en la presente crisis. Y va más allá al echar por la borda un sinnúmero de oportunidades de inversiones y negocios por parte de China, factibles sólo al amparo de relaciones oficiales al más alto nivel.
Posición muy particular e individual del Presidente que impidieron no pocos programas de cooperación y desarrollo social, inversiones en la producción de energía y la agroindustria, aprovechamiento del turismo, explotación de nuestros recursos marítimos, promoción de proyectos científicos y tecnológicos, así como financiamientos a bajo costo y a largo plazo.
Ignorar que China es la única economía importante que sigue creciendo con fuerza en el mundo es como tapar el sol con un dedo. Además de ser uno de los cinco miembros permanaes del Consejo de seguridad de la ONU, China aspira a dirigir el FMI, un organismo hasta ahora dominado por Estados Unidos. Nadie duda que lo logre.
Hace unos meses, Costa Rica tomó la delantera en América Central al decidir estableces relaciones diplomática con China. Rompe sus vínculos con Taiwán. El efecto dominó de esta iniciativa se podrá sentir entre sus vecinos. Honduras y Panamá no ocultan su total reconcomiendo y respeto por tal decisión. El presidente Oscar Arias puso en una balanza el respaldo que le brindaba Taipei y las potencialidades comerciales y diplomáticas que ofrecen las relaciones formales con China. Los resultados han sido sumamente beneficiosos para Costa Rica.
Li Zhaoxin, otrora canciller de la RPCh y embajador en los Estados Unidos, ha mostrado interés por los vínculos de su país con la República Dominica. Hablando para la revista Temas hace exactamente doce años, destacó la importancia política, económica y geográfica de esta nación. Dijo que China siente una gran simpatía y respeto por el pueblo dominicano, lo cual incluye sus causas y objetivos políticos y económicos.
La diplomacia dominicana, que ha dado algunos pasos desafortunados en los últimos meses, tiene en China la oportunidad de reivindicarse y recuperar parte del terreno pedido. Prudente, cuidadosa y paciente, sin dejar de estar atenta a tales desempeños, la oficina comercial de China en el país ha ido avanzando en contactos y gestiones para fortalecer los lazos de amistad y comerciales. Eficaz desempeño durante más de quince años, tímidamente correspondido por el gobierno dominicano. Desconocido para el presidente Fernández. Aparentemente.
Atentamente,
Eduardo Álvarez

