Mi inocencia
Señor director:
Después de 4 años de larga espera en un juicio sin sentido, en un país donde no hay ética ni moral, ni a nadie le importa dañar la reputación del otro a cambio de salirse con la suya o de escalar posición, sea cual sea, en un país donde el que trabaja lo aplastan y al inmoral lo alaban, no me sorprende que me hayan fabricado un expediente y me hayan acusado, comprando cuatro reclusas a cambio de sus libertades.
A la verdad es que no entiendo la Justicia de este país, porque los que debieron estar en el banco de los acusados, pasaron a ser testigos de la Fiscalía, nunca se investigó nada y las reclusas que me acusaron no aparecieron. Pensé que me iban a acusar de haber puesto orden en una cárcel de mujeres que la encontré quemada, puesto que acababa de ser quemada producto de un motín.
Allí la corrección estaba a la orden del día, en todos los sentidos y al enfrentarla pase a ser problemática y conflictiva, pensé que me acusarían de haber fundado la Escuela de Informática, la de Repostería, de Teatro, de reiniciar la educación inicial, de cambiar sexo por educación, de dar secciones terapéuticas, de haber llevado más de 20 operativos médicos, de garantizar que fueran llevadas a chequeos médicos y a los tribunales, todo esto sin que tengan que pagar soborno, de no permitir que las sacaran de noche y la regresaran al otro día, de que su comida llegara dignamente y no como comida de cerdos, de las actividades con orquesta que se celebran periódicamente como cada Día de las Madres, Navidad y otras fechas.
En mi partida del recinto carcelario, las internas me despidieron con honores, y de manera misteriosa son las mismas que en lo supuesto interponen querella en mi contra.
Particularmente no podía ni siquiera tocar con el pétalo de una rosa tales promesas ya que no era Procuradora, no era directora de Prisiones, no era sub-directora de prisiones, ni la secretaria que pasaba el listado de los indultos, no perecía a la famosa comisión de indultos.
Los que se beneficiaron en ese entonces, están disfrutando el fruto de esa actividad, y no tuvieron que ir a justicia por un período aproximado de cinco años, pero yo no era magia de los amigos, y nunca vendí mi cuerpo a cambio de favores.
Finalmente, después de más de veinte reenvíos en la etapa intermedia, sucede un No Ha Lugar a favor de la doctora Oneida Acevedo, como consecuencia de que las pruebas presentadas por el Ministerio Público no se correspondían con la acusación, ay que nunca investigaron nada, y al final, el acusador con conocimiento de causa, de que quien suscribe no tenía ningún tipo de responsabilidad, mantenía la acusación. Sin embargo, en más de seis ocasiones, antes de conocer el fondo de la audiencia el Ministerio Público solicitó preenvíos a los fines de retirar la acusación, lo que finalmente y de manera irresponsable presentó la misma, aun sin tener elementos de juicios, y sin tomar en cuenta que de las supuestas irregularidades que existían para ese entonces, quien suscribe interpuso denuncia al respecto.
A todas las personas que tuvieron que ver con esa burda acusación, les envío todo mi amor y bendiciones y que solo el creador quien me libró de las garras de los buitres podrá juzgar a cada cual por sus hechos.
Atentamente,
Dra. Oneida Acevedo
ExAlcaidesa de Najayo Mujeres
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¡A leer!
Señor director:
Sólo quiero expresar mi preocupación por lo poco que se está leyendo en la escuela dominicana.
Basta ya de que, año por año, la Feria Internacional del Libro sea convertida en evento de visita social o en parque temporal de diversión donde la gente acude a comprar helados y a pasear.
La lectura es una fuente importante de recreación. ¿Quién dijo que la lectura es un sacrificio, o algo que se impone como castigo al niño y al joven?
El niño y el joven, como el adulto, pueden disfrutar de la lectura.
Nada mejor que la buena literatura para pasar momentos agradables y al mismo tiempo formarse y edificarse. ¿Por qué ha sido desterrada de las aulas la lectura recreativa? Es algo que no entiendo.
Hablo ahora, cuando inicia la Feria del Libro. Ojalá algunos reflexionen.
Atentamente,
Hilda Canaán

