Opinión

Los lectores opinan

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El malecón
Señor director:
 Como parte de los programas de remozamiento y reordenamiento de parques, avenidas y centros de recreación al aire libre de Santo Domingo, el Ayuntamiento del Distrito Nacional, sin regatearle su trabajo, a nuestro entender, se ha olvidado del lugar más importante de la capital, otrora más concurrido y que por su estado de abandono y de inseguridad, ha dejado de ser punto de encuentro de miles de dominicanos en los días festivos: el malecón de la avenida George Washington».

 Hemos visto en la prensa y oído de boca del propio síndico capitalino, Roberto Salcedo, en varias oportunidades que a partir de este año se iniciaría un amplio programa de trabajos de reestructuración y embellecimiento de todo el paseo marino desde Manresa hasta el kilómetro once de la autopista 30 de Mayo y ded desde allí hasta el obelisco «macho», pero a casi seis meses  de iniciar el 2009 nada se ha hecho.

 Hasta el momento, se puede apreciar que el parque Eugenio María de Hostos y la Playa de Guibia, dos lugares emblemáticos del malecón y por ende de la capital, están cercados con hojas de zinc desde hace varios meses esperando el inicio de su rehabilitación, mientras los munícipes que solían frecuentar ambos lugares para su esparcimiento, han tenido que dejar de hacerlo.

 A esta situación se  agrega la falta de seguridad, la falta de iluminación, de parqueos y de otros tipos de facilidades propias de lugares de recreo y esparcimiento para que el visitante se sienta a gusto y seguro.

 Sin embargo, y es justo decirlo, reconocer que la empresa turística arrendataria de los puertos Don Diego y Sans Soucí, ya está concluyendo, como parte del contrato que firmaron con el Estado, los trabajos de remozamiento total de la plaza Juan Barón, dándole otra apariencia a esa parte del malecón, ubicada precisamente frente al Eugenio María de Hostos.

 Igualmente, queremos señalar que, como parte de los atractivos de toda la franja costera, bien podría explotarse no sólo para nosotros los dominicanos, sino también para los extranjeros que nos visitan, una zona ligada a nuestra historia como  es la plaza en honor a los héroes del 30 de mayo.

 Atentamente,
Iván Ruiz Guigni

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Intimidación
Señor director:

A juzgar por las  protestas llevadas a cabo en diversos pueblos del país, parecería que algunos grupos minoritarios, con el apoyo sin disimulo del principal partido de oposición, han decidido darle un sentido de epopeya a sus demandas.

¿ Bajo qué compromiso político un gobierno puede resolver todos los problemas de un país? Sólo si se apega a la burda o refinada demagogia.

Estos actos no son espontáneos, son preparados, y los que fijan posición de solidaridad con estos grupos rebeldes, estimulan el alboroto con violencia, para aguijonear al enemigo con el que hay que entrar en confrontación, auxiliado de armas artesanales, armas de tiro rápido, pasamontañas y capuchas para poner de moda aquello de “vivir en clandestinidad”.

La responsabilidad política exige no confundir los escenarios de necesarios debates y controversias públicas, y el gobierno, consciente de ello, ha ofrecido espacio para la discusión, espacio plural y abierto, y hasta espíritu de hospitalidad por vía de la Cumbre por la Unidad, sin embargo, “los violentos críticos” decidieron con exasperación y sublevados ánimos montar una “Alternativa” que fue motor para dos grandes meteduras de patas: acudir sin necesidad y salir con pena y sin gloria.

 Sin propuestas válidas ni creíbles; sin ideas y sin programas, es decir, vacíos de contenido.

Los verdaderos culpables son, por supuesto, los que producen y azuzan las protestas armadas e intimidantes.

 Ahora bien, cabe reconocer, y es cierto, que a veces creamos las condiciones para que el clima de agitación y el estado de opinión que se generan, encuentren fértil el terreno para que surjan posiciones extremistas que será necesario evitar.

El Presidente debe enterarse de que hay un clamor silencioso que resuena con eco más potente que los ya habituales, desde que apostó en agosto del 2008 por seguir acompañado de un funcionariado con los mismos rostros, con ideas gastadas y con los mismos comportamientos.

Atentamente,
Manuel A. Fermín

El Nacional

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